La serie The Last of Us y una duda que inquieta ¿los hongos son un riesgo para la salud?

Sabemos que las bacterias se combaten con antibióticos y, por el Covid 19, nos volvimos un poco expertos en virus, sus formas de transmisión, grupos de riesgo y la importancia de las vacunas. Lo que estaría quedando fuera del radar es qué ocurre con los hongos. La semana pasada se estrenó The Last of Us,…

la-serie-the-last-of-us-y-una-duda-que-inquieta-¿los-hongos-son-un-riesgo-para-la-salud?

Sabemos que las bacterias se combaten con antibióticos y, por el Covid 19, nos volvimos un poco expertos en virus, sus formas de transmisión, grupos de riesgo y la importancia de las vacunas. Lo que estaría quedando fuera del radar es qué ocurre con los hongos. La semana pasada se estrenó The Last of Us, una serie que plantea un escenario distópico en el que la humanidad se ve afectada por este patógeno.

Es ciencia ficción (por suerte) pero sirve para poner este tema en agenda, al que hace unos meses también se refirió la Organización Mundial de la Salud (OMS), que lanzó un listado de 19 hongos considerados “de preocupación”.

Dos especialistas en Micología responden a Clarín al respecto: cuántos son, dónde están, cómo se contagian, qué tratamientos existen y si pueden estar asociados a una amenaza para la salud en el futuro.

Roxana Vitale, investigadora del Conicet, especialista en Micología médica y responsable del servicio de Micología del Hospital Ramos Mejía cuenta que existen más de un millón de hongos distribuidos entre seres humanos, animales y plantas y que hay 700 que fueron descriptos como agentes de infección de personas.

Según los especialistas, las infecciones por hongos tienen procedencias diversas.

La gravedad de esas infecciones va a depender de muchos factores: el tipo de hongo, la forma de desarrollo de esa infección y, en gran medida, el huésped.

Cómo se contagian

“Las infecciones se pueden dar por contacto, inhalación o como consecuencia de un traumatismo”, detalla Vitale.

Con contacto se refiere a acariciar un animal infectado o tocar superficies como el piso de una ducha en el que estén dadas ciertas condiciones de humedad que vuelvan posible el contagio de lo que se conoce, por ejemplo, como pie de atleta.

El contagio por traumatismo se da cuando la persona se pincha con espinas de árboles, plantas o astillas de madera. “En algunos casos, la enfermedad asociada al hongo se desarrolla rápidamente y en otros, en forma tardía”, sostiene la especialista.

Los hongos no solo afectan a la piel o a las uñas ni siempre son superficiales. “También existen infecciones profundas que suelen darse por inhalación y afectan, en general, a personas inmunosuprimidas. Se trata de hongos oportunistas, que justamente se aprovechan de la falta de defensas”, sostiene.

Infecciones profundas

Se refiere a infecciones que pueden dañar el sistema nervioso central, los pulmones u otros órganos y destaca que, en su gran mayoría, los afectados son pacientes inmunosuprimidos.

“Los cuadros entre los pacientes inmunosuprimidos se suelen agravar en hasta un 7% de los casos”, asegura, y explica que los ambientes contaminados no necesariamente son cerrados o se ven sucios.

El ambiente puede parecer limpio. “No tiene que tener una mancha de humedad en la pared para que haya hongos. Incluso al aire libre puede encontrarse moho en heces de paloma o murciélago. Respirar en ese espacio puede derivar en el contagio”, advierte.

Las infecciones de este estilo tienen tratamiento. “Existen antifúngicos que pueden ser tópicos, de administración por vía oral y endovenosos”, precisa.

Sin embargo, recientemente la OMS presentó un informe sobre 19 tipos de hongos “de preocupación” por ser resistentes a los medicamentos.

Entre ellos, destacaban la cándida auris, que tuvo dos afectados en Argentina en noviembre del año pasado. “Se trata de una infección que suele darse en forma intrahospitalaria y generar un daño severo entre los pacientes con bajas defensas”, destaca Vitale.

Dice que la resistencia a los medicamentos es un problema, pero que “existen diferentes drogas para intentar contrarrestrar los mecanismos de adaptación de algunos hongos para ser eliminados”.

“Lo más importante es la sospecha, para llegar rápido al diagnóstico. Esto no es tan fácil, porque no podés sospechar de algo que no conocés. Por esta razón es fundamental tratar estos temas, para entender que no siempre la infección es por un virus o una bacteria, que a veces también hay hongos o puede existir una coinfección de diferentes patógenos”, suma.

La detección se da a partir de la toma de muestras, de sangre, tejidos, material respiratorio u orina, según el caso.

Sobre la posibilidad de que los hongos puedan implicar una amenaza masiva, como ocurrió con la pandemia de coronavirus, Vitale afirma que “no cree que suceda”.

“Pueden existir pequeños brotes, pero lo más probable es que no se extiendan. En principio, porque casi siempre afectan a personas inmunosuprimidas y no a la población general. Además, requieren condiciones muy específicas de temperatura y humedad”, comenta.

Guillermo García Effron, investigador principal del Conicet y profesor de Micología de la Universidad Nacional del Litoral, coincide con Vitale sobre los riesgos de las infecciones por algunos hongos y su alcance.

“La clave de las pandemias es que el patógeno afecte a inmunocompetentes y con los hongos esa es la excepción y no la regla. En la gran mayoría de los casos, genera daños en inmunosuprimidos y el contagio tampoco se registra de persona a persona directamente”, destaca.

Y explica que “existen zonas endémicas en las que por las condiciones climáticas se desarrollan determinados hongos que pueden afectar a inmunocompetentes, aunque quedan limitadas a lugar específicos y, por eso, se suelen controlar”

La situación local

“Argentina es uno de las únicos países en los que hay tres hongos que afectan a pacientes que no están inmunosuprimidos”, sostiene García Effron.

Uno es el histoplasma, que tiene su zona endémica en parte del Litoral, Buenos Aires y Chaco. Se contagia por inhalación y está asociado con las heces de algunos animales”, cuenta. Y dice que hace un tiempo hubo un brote entre militares que limpiaron un depósito en el que había heces de murciélago.

Otro de los hongos es el paracoccidiodes, endémico de la zona de Entre Ríos, Santa Fe y Chaco que está presente, en general, en la tierra de las cuevas de armadillos. El tercero es el coccidiodes, que está en zonas áridas de las provincias de Catamarca y Santiago del Estero. “Cuando se levanta tierra por el viento, la gente que reside en esas áreas puede infectarse”, comparte.

“En nuestro laboratorio de Santa Fe estamos trabajando para mejorar las posibilidades de diagnóstico”, sostiene el especialista.

Y asegura que queda mucho por avanzar sobre este tema. “Observamos que, por ejemplo, la infección por histoplasma se manifiesta en forma similar a la tuberculosis e incluso en una radiografía se percibe parecida. Los médicos tienden a dar antibióticos contra la bacteria sin pensar que, en realidad, puede tratarse de este hongo”, explica, y destaca que se debe considerar a los hongos como agentes de infección.

La serie The Last Of Us puede verse por HBO.

De qué trata The Last of Us

La serie comienza con un médico advirtiendo que la próxima amenaza para la humanidad podría no ser generada por un virus ni una bacteria sino por un hongo. Además, advierte sobre la existencia de un tipo de hongo que afecta canales nerviosos de las hormigas y que, de incrementarse la temperatura del planeta, podría adaptarse a tal punto de afectar a los humanos.

La trama describe las vivencias de Joel y Ellie, quienes sobrevivieron a una pandemia ocasionada por un hongo, que al infectar a los humanos los convierte en criaturas caníbales, y que se transmite a través de una simple mordedura.

The Last of Us, que se estrenó en HBO Max, se basa en un videojuego que fue lanzado en 2013.

SC