Un fuerte operativo de seguridad, un alcoholizado expulsado y una abuela feliz: la revancha de Talleres-Vélez fue una fiesta casi completa

Lo que se vivió en el Mario Alberto Kempes fue una verdadera fiesta de fútbol, tal como había pedido Andrés Fassi, el presidente de Talleres, y al que sólo le faltó la frutilla del postre, quizás la más importante. Más allá de la eliminación de la T y la clasificación de la visita Vélez, todo…

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Lo que se vivió en el Mario Alberto Kempes fue una verdadera fiesta de fútbol, tal como había pedido Andrés Fassi, el presidente de Talleres, y al que sólo le faltó la frutilla del postre, quizás la más importante. Más allá de la eliminación de la T y la clasificación de la visita Vélez, todo se vivió en paz.

“Que sea un día de gran fiesta. Una cosa es buscar justicia y otra cosa buscar venganza con rencor”, había declarado el mandamás cordobés. Es cierto que para que el combo sea completo faltó el público visitante. Pero los incidentes sucedidos en la ida en Liniers no lo hicieron posible.

Los incidentes en Liniers con infiltrados de Talleres. Foto Juano Tesone – Clarín

Alrededor de 60.000 personas colmaron el Kempes. El recibimiento para el conjunto local fue con fuegos artificiales y un hermoso juego de luces que se proyectaron por las tribunas.

Existió un momento de incertidumbre, pero que se resolvió con efectividad. En un principio se creyó que un hincha de Vélez estaba en en el sector bajo de la platea Ardiles, aunque desde el Coprosede (Comité de Seguridad Deportiva de Córdoba) le avisaron a Clarín que se trataba de un hombre alcoholizado.

Fue efectivo el operativo de seguridad que contó con cerca de 1.700 personas. Lo primero que se buscó es que ningún micro con hinchas de Vélez ingrese a Córdoba. Una versión indicaba que algunos miembros de la barra (La Pandilla) estuvieron en la popular con sus pares de Talleres (La Fiel), cuestión similar a la que había sucedido en el Amalfitani.

El operativo contó con 1000 policías, 250 efectivos de seguridad privada, 200 agentes de tránsito y 100 personas que se ocuparon de Tribuna Segura Córdoba, el sistema que también se utiliza en CABA por el cual se identifica a la persona que ingresa y se chequean antecedentes y si están sujetos al derecho de admisión. Un dato clave: al Kempes no ingresó nadie que no haya estado domiciliado en Córdoba, más allá de los 75 integrantes de la delegación de Vélez que fueron autorizados por Conmebol.

En la madrugada del miércoles, los cordobeses utilizaron una táctica típica de Copa: tiraron bombas de estruendo y fuegos artificiales a metros del hotel donde se concentró el plantel de Vélez.

También existió una nota de color que ganó la agenda de muchos de los medios nacionales. Elvira, una abuela de 81 años que suele ir a ver a Talleres junto a una mochila de oxígeno debido a un cuadro de fibrosis quística, no había conseguido entrada para la revancha.

Diego Valoyes, enterado de la situación, se contactó con familiares mediante redes sociales y le regaló boletos. “Tengo nietos y me decían que no había entradas. Hasta que me avisaron lo de Valoyes. No sabés la alegría que tengo”, contó Elvira. 

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