El lema de una Convención que alegró a los radicales y los dos nombres que seducen a Facundo Manes

Uno puede quedarse con la foto: la unidad de los popes radicales, en abierto desafío a las grietas que atraviesan a sus colegas del PRO. O si prefiere, sigue mirando la película: las dudas, ocultas detrás de las sonrisas de ocasión, en torno a un eventual “segundo tiempo” macrista a partir de 2023.Es que más allá…

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Uno puede quedarse con la foto: la unidad de los popes radicales, en abierto desafío a las grietas que atraviesan a sus colegas del PRO. O si prefiere, sigue mirando la película: las dudas, ocultas detrás de las sonrisas de ocasión, en torno a un eventual “segundo tiempo” macrista a partir de 2023.

Es que más allá de la consagración de una lista de consenso y la ratificación de la pertenencia a Juntos por el Cambio, el documento aprobado el sábado por la Convención Nacional partidaria expresa el temor a que un nuevo gobierno encabezado por el PRO, cuyos candidatos encabezan las encuestas de la oposición, repitan el soliloquio de Mauricio Macri.

Un párrafo clave sostiene: “Y aprendemos del pasado: la coalición tiene que estar basada en acuerdos programáticos y en denominadores y valores comunes. El próximo gobierno tiene que tener una coalición integrada. Por ello es esencial avanzar en los trabajos en conjunto que se están realizando en las diversas áreas de la política pública”.

Gerardo Morales en el cierre de la Convención de la UCR. Foto: Mauro Nievas

Uniendo la foto con la película, puede leerse un lema: “No nos une el amor sino las dudas”. No hay que olvidar que el acuerdo que encumbró a Gastón Manes al frente del órgano que deberá definir el año próximo la política de alianzas surgió luego de un poroteo de convencionales. Allí, la línea Federal, que nuclea a los gobernadores Gerardo Morales y Gustavo Valdés -a la que adhiere Facundo Manes, entre otros-, aventajaba en una proporción de 2 a 1 a la opositora Evolución, por lo que su líder, Martín Lousteau, bajó a su candidato y aceptó negociar el reparto de cargos.   

El texto redactado por Agustín Campero, flamante titular del think tank partidario y de prosapia radical por vía paterna y materna (es hijo de María Luisa Storani, vice del Comité Nacional), también contiene dos innovaciones. Por un lado, introduce el concepto de “presidencialismo de coalición”, que en Brasil lleva una práctica de décadas y en la Argentina varios intentos frustrados. Por el otro, reivindica la figura de Marcelo T. de Alvear -a casi 100 años del estreno de su gobierno-, asociada por años a una derechización de la ideología partidaria.

Desde el punto de vista ideológico, Morales buscó reponer un clima alfonsinista cuando en el cierre -como titular del Comité Nacional, órgano ejecutivo del partido- reflotó aquella consigna socialdemócrata de “tanto mercado como sea posible y tanto Estado como sea necesario”. Fue para contraponerla con el vuelco ultraliberal que le atribuyó a sus socios del PRO.

Facundo Manes con Juan Schiaretti en Córdoba, en marzo de 2022.

Acerca del presidencialismo, quienes creen sinceramente en un candidato que pelee las PASO en 2023 alimentaban radio pasillo de comentarios sobre el ingreso conjunto de Facundo Manes y la mediática senadora Carolina Losada (subieron fotos viajando al acto en La Plata en el mismo auto), que dio pistas del plan A que analizaría el neurólogo para su fórmula.

“Es una fórmula que puntea alto en renovación y bajo en gestión”, es lo que comentan en el laboratorio político del diputado. La ecuación inversa funcionaría como leit motiv de una eventual campaña junto a Juan Schiaretti, dicen esas mismas fuentes. Es la opción que manejan como plan B, si es que finalmente la coalición opositora se amplía hacia el peronismo no kirchnerista, como pretende la mayor parte de la UCR (y también las “palomas” macristas que rodean a Horacio Rodríguez Larreta) y el gobernador cordobés acepta bajarse de su incipiente carrera presidencial.

La conversación con el peronismo “blanco”, de la que Morales también es entusiasta impulsor, suele ser observada entre los radicales como alternativa para el caso que Macri y sus “halcones” tiren de la cuerda hasta romper para el lado de Javier Milei. Hipótesis que a esta altura nadie descarta. El affaire de Joaquín de la Torre (ex aliado de Manes en Provincia), pateando el tablero de Juntos cuando era sospechado de actuar como puente entre el ex presidente y el líder anarcocapitalista, encendió las alarmas. 

La consagración de su hermano como presidente de la Convención le sirvió al médico para obtener visa de pertenencia partidaria. Pero Morales, su “amigable” competidor interno en la carrera del 2023, le mostró rápidamente los límites. El jujeño hizo pesar su poder para revertir el texto de la convocatoria, en el que a pedido de Facundo Manes se llamaba a ratificar la conformación de una “coalición opositora amplia”, sin mencionar a Juntos por el Cambio, y ordenó que el documento aprobado finalmente corrigiera la omisión.

Igual hubo foto conjunta en el escenario y hasta una carta de presentación de un duelo excluyente, sin terceros a la vista, para representar al partido en las primarias. El ausente Alfredo Cornejo no pudo decir ni pío y Lousteau, que venía amagando hasta hace semanas, reconfirmó el adelanto de Clarín y volvió a mostrarse como aspirante a la alcaldía porteña. Cree que Larreta le cumplirá la promesa de no tirarle el aparato en contra.

A la foto de unidad le falta atravesar la prueba química de las contradicciones, si Lousteau y Cornejo insisten en fórmulas mixtas y la UCR decide ir a las PASO con candidato propio. Por el momento a unos y otros les conviene mostrar fortaleza frente al PRO. Por eso no llega a ser el espanto, como decía Borges en su poema, sino las dudas lo que une a las tribus radicales.

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