China logró reestructurar las plataformas digitales

Las plataformas digitales son el principal instrumento de que dispone China para impulsar el pleno despliegue de la economía digital, que ya representa 40% del PBI y un producto de US$6,9 billones, que se expande a una tasa anualizada de 8,1%, lo que significa que treparía a US$12,5 billones en 2030. En los últimos 2…

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Las plataformas digitales son el principal instrumento de que dispone China para impulsar el pleno despliegue de la economía digital, que ya representa 40% del PBI y un producto de US$6,9 billones, que se expande a una tasa anualizada de 8,1%, lo que significa que treparía a US$12,5 billones en 2030.

En los últimos 2 años, China prácticamente intervino a las plataformas digitales – Alibaba, Tencent, y Baidú en primer lugar – al advertir que experimentaban un proceso de monopolización acelerada y de una disminución sistemática de la capacidad de innovación.

Jack Ma, fundador del Grupo Alibaba, en la Bolsa de Nueva York para la oferta pública inicial de la compañía, el 19 de septiembre de 2014. Ma se retiró formalmente el 10 de septiembre de 2019 de Alibaba, el gigante chino de comercio electrónico que fundó y que ayudó a transformar la forma en que cientos de millones de personas compran y lo convirtió en uno de los hombres más ricos del mundo.

Los fueron los vectores que mostraron esta tendencia monopolizante: el Banco Financiero (fintech) de Alibaba (ANT Group) atrajo de una sola vez más de US$280.000 millones en su cotización inicial de Shanghai y Hong Kong; y esto a su vez le otorgó una capacidad de compra de start-ups de alta tecnología de las que provenía más de 70% de sus innovaciones.

El gobierno chino señaló que esto no constituía una mera anomalía, sino un rasgo estructural propio del capitalismo avanzado en el siglo XXI, que ponía de relieve que la tendencia a la monopolización consistía ante todo en la limitación de la potencia innovadora.

Por eso impuso a Alibaba una multa record de US$2.800 millones y le exigió iniciar un proceso de reestructuración antimonopólica.

Esto coincidió con la nueva etapa del desarrollo chino de la “Prosperidad Compartida”, cuyo objetivo es que todos los sectores sociales y económicos participen de la riqueza del país, ampliando cualitativamente sus oportunidades; y esto fue convertido en el nuevo objetivo nacional una vez que quedó atrás la “pobreza extrema” en 2020.

El objetivo macroeconómico de la “Prosperidad Compartida” es incentivar el consumo intensivo como eje del auge económico de la República Popular; e impedir o frustrar toda tendencia al monopolio, de sesgo anti-innovador.

El presidente Xi Jinping actúa sobre la premisa de que lo esencial del capitalismo no es el capital, sino la competencia, incluso exacerbada, entre “los capitales” (Carlos Marx/Grundrisse).

Todos los años surgen en China más de 40 millones de entidades empresarias, y 15% de ese total son start-ups de alta tecnología. La apuesta del gobierno chino es ahora transformar a estas start-ups en plataformas de la economía digital.

Para eso aspira a multiplicar las plataformas digitales, llevándolas a 50.000/200.000 en los próximos 5/10 años.

Terminada esta etapa de reestructuración de las plataformas y de la economía digital, Xi Jinping pretende acelerar la internacionalización de las plataformas locales, sobre todo las surgidas en los últimos 2 años, de modo que sean capaces de competir no solo con Alibaba y Tencent, sino también con los gigantes norteamericanos, como Amazon/AWS, Microsoft, Apple, y otros.

Las plataformas high tech son las formas en que se canaliza la economía digital en China y en el mundo, lo que significa ante todo EE.UU. Son en definitiva el sector en que se despliega con mayor celeridad la Cuarta Revolución Industrial (CRI), que es el proceso de digitalización completa de la manufactura y los servicios; y que encabezan los EE.UU y la República Popular.

Alibaba fue creada por Jack Ma en 2004 como una plataforma on-line destinada a intercambiar todo tipo de bienes físicos las 24 horas. Esto ocurría en el momento en que la República Popular se convertía en el país más digitalizado del mundo, con más de 1.000 millones de usuarios de Internet en 2021, que eran poseedores de equipos de Internet móvil (smartphones); y de pronto esta gigantesca masa de usuarios comenzó a hacer sus compras diarias vía Internet, y lo hizo primordialmente a través de Alibaba.

El resultado fue que el negocio de Jack Ma se expandió exponencialmente, a través de la conversión de Alibaba en una extraordinaria potencia financiera (ANT Group), y la disposición que obtuvo crecientemente de una enorme masa de Big Data, la tercera mayor del mundo; y la Big Data es el verdadero capital de la era de la información.

No hay tema más relevante en la relación entre la economía digital y el Estado que la regulación de las grandes plataformas high tech. EE.UU. no lo ha podido hacer hasta ahora, y el resultado ha sido que Amazon, Apple, Twitter, y Microsoft entre otros, se han convertido en un poder frente al Estado, completamente ajeno a sus regulaciones.

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Este es el núcleo de la cuestión política en las economías avanzadas del mundo de hoy, China ha encontrado una respuesta y la está ejecutando, mientras que EE.UU., en la presidencia notoriamente débil de Joe Biden , no lo está logrando, al menos todavía.

En los últimos dos años todo eso fue reestructurado en China, lo que provocó una caída de 15%/30% en los activos de Alibaba, Tencent, y los otros.

La cuestión ahora es el impulso a la competencia en la economía digital china, con 50.000/200.000 nuevas plataformas, en un sistema que ya es el segundo del mundo.

Lo que está en marcha en China es una visión neo-schumpeteriana de escala global, un cruce notable entre Schumpeter/Marx 5.000 años de historia, donde siempre ha predominado el Estado sobre cualquier sector social o económico.

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