Champions Real: el Madrid mantiene su reinado en Europa y frustra otra vez al Liverpool

La estadística abruma. Mucho. Demasiado. La estadística: el Real Madrid superó al Liverpool por 1 a 0 en París y sumó 14 Champions League a lo largo de su historia. ¡14! El que le sigue atrás es el Milán, que tiene la mitad: siete. Lo que no dirá nunca la estadística es que el Real…

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La estadística abruma. Mucho. Demasiado. La estadística: el Real Madrid superó al Liverpool por 1 a 0 en París y sumó 14 Champions League a lo largo de su historia. ¡14! El que le sigue atrás es el Milán, que tiene la mitad: siete. Lo que no dirá nunca la estadística es que el Real obtuvo una estrella más sin merecerlo, que fue superado durante buena parte del partido por el equipo inglés y que el principal argumento para sostener el triunfo estuvo en su arquero, el belga Thibaut Courtois.

¿Importa todo eso? Obvio que sí, aunque de manera relativa. Para quienes festejaron anoche por las calles de París, sólo importó levantar la Orejona otra vez. Para quienes estaban del otro lado, sólo quedó el lamento a pesar de la conformidad por el juego del equipo de Jürgen Kloop.

El partido. Después de los incidentes y después de un show que, otra vez, homologó el enorme negocio-espectáculo en que se ha convertido el fútbol, en el Stade de France empezó un partido en que Real Madrid padeció el planteo táctico de su rival. Casi como a lo largo de toda la edición 2021-2022 de esta Champions, se impuso por su efectividad y su fortaleza en el medio, a lo que le agregó la enorme actuación de Courtois. 

Liverpool se hizo dueño de la gestión de fútbol, con más intención que precisión, basado con el triángulo compuesto entre Salah y Mané en la zona alta y Henderson en la parte media. A pesar de la tenencia se lo notó desconectado a la hora de presionar en la salida rival, sin bloques y con muchos intentos individuales.

Real Madrid mostró otra cosa: recuperación y salida rápida para explotar la velocidad del brasileño Vinícius Júnior en los potenciales espacios en el fondo inglés, con Alexander-Arnold, de proyección constante, como principal foco.

Las primeras y las últimas jugadas claras del encuentro fueron para Liverpool, que llegó a través de Salah, pero se encontró con un impasable Courtois, que atajó con todas las partes de su cuerpo: manos, brazos y pies. 

Incluso cuando parecía que había sido superado, el arquero belga contó con el palo y la suerte. Porque su poste derecho reforzó una tapada impresionante luego de un remate de Sané, que cortó con un control orientado de afuera hacia adentro.

Liverpool siempre supo a qué jugar, a pesar de las circunstancias y la pérdida de dominio en los últimos 20 minutos del primer tiempo. Es por eso que no sorprendió cuando reactivó su ritmo agobiante en el complemento y se lo llevó nuevamente por delante a Real Madrid, que se respaldó en las manos de Courtois y en su defensa.

Hasta que llegó lo que muchas personas presagiaban: el gol merengue. Vinícius le ganó la espalda a Arnold y empujó al arco de Alisson un remate defectuoso del uruguayo Federico Valverde desde el costado derecho. 

El gol sucedió como una parte más de una historia que parecía escrita al igual que la levantada heroica ante París Saint Germain, Chelsea y Manchester City en las fases previas. El atractivo propio de Real Madrid pasó por observar el oficio y la ejecución de un plan de juego basado en explotar las pocas falencias rivales y también en la incidencia clara de la figura de la cancha: Courtois. Todas cuestiones que no quedarán en la estadística, que solo estará compuesta por un número central: 14.

Courtois cerró el arco y sostuvo el triunfo que valió una nueva copa

AFP

El arquero belga Thibaut Courtois fue el artífice de la victoria del Real Madrid en la final de la Liga de Campeones gracias a sus numerosas y salvadoras atajadas, que frustraron a la dupla del Liverpool formada por Mohamed Salah y Sadio Mané.

El espigado arquero de 30 años, que en la previa del partido había declarado en conferencia que al estar en el Real Madrid se hallaba “en el lado bueno de la historia”, conquistó así su primera Champions después de haber perdido la final de la edición de 2014 defendiendo el arco del Atlético de Madrid, precisamente ante el Real.

“Hacía tiempo que no recordaba un portero tan determinante en una final de la Champions League, Thibaut Courtois”, tuvo tiempo de tuitear durante el segundo tiempo del partido la leyenda blanca Iker Casillas, precisamente el hombre que defendió el arco madridista en la final de 2014.

Después de unas temporadas en las que parecía que se había roto el idilio del Real Madrid con la Liga de Campeones, el belga pudo al fin levantar la Orejona en este acto de reconciliación del conjunto madrileño con su competición favorita, cuatro años después de su último título continental.

Y es que su llegada al club blanco procedente del Chelsea coincidió con el final de la era gloriosa del equipo que bajo la batuta de Zinedine Zidane conquistó tres Champions consecutivas.

Pese a que su camino a la titularidad no estuvo exento de baches, como la presencia de un Keylor Navas que llevaba de levantar tres Champions y contaba con el cariño de los hinchas, Courtois fue ganándose poco a poco su lugar, llevando a su competidor costarricense a tomar la decisión de partir al París Saint-Germain.

Desde entonces, Courtois se consolidó como uno de los mejores arqueros del mundo gracias a su seguridad bajo palos, su agilidad y reflejos a pesar de sus dos metros de altura… y a este título en la Champions, que le hace pasar a un nivel superior.

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