El Mercosur suma problemas: Bolivia reniega de su adhesión, Uruguay reclama abrirlo al mundo y Brasil que bajen más los aranceles

Este último viernes el embajador en Bolivia, Ariel Basteiro, entró velozmente a la Cancillería. Caía la tarde. Iba a ver al ministro Santiago Cafiero y al área económica del Ministerio.Horas antes, supo Clarín, el gobierno de Luis Arce enviaba una comunicación a los miembros del Mercosur diciendo que estaba reviendo su proceso de adhesión al…

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Este último viernes el embajador en Bolivia, Ariel Basteiro, entró velozmente a la Cancillería. Caía la tarde. Iba a ver al ministro Santiago Cafiero y al área económica del Ministerio.

Horas antes, supo Clarín, el gobierno de Luis Arce enviaba una comunicación a los miembros del Mercosur diciendo que estaba reviendo su proceso de adhesión al bloque, y que, de mínima, quería dar de baja el llamado Acuerdo de Complementación Económica 36.

Firmado en 1996 entre Bolivia y el Mercosur el ACE 36 se propuso como meta formar un área de libre comercio en un plazo máximo de 10 años a partir de la entrada en vigencia del mismo (1997). Tampoco ocurrió después de que los bolivianos suscribieran, en 2012 su adhesión al Mercado Común del Sur del que ahora reniegan. Para el caso todos los parlamentos ratificaron esa adhesión menos el brasileño.

Las noticias del país trasandino no cayeron bien en un bloque en peligro de desintegración paulatina, y por los golpes cíclicos que recibe.

A principios de julio, los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay (Venezuela es miembro pero está suspendido desde 2017), más los de los países asociados como Chile Bolivia, deberían reunirse en Asunción. Mario Abdo Benitez tiene la presidencia pro tempore hasta mediados de año cuando se la pase a Luis Lacalle Pou, el otro problema del bloque por su reforzado reclamo de apertura comercial.

A mes y medio del encuentro, no sólo Bolivia está causando el último sacudón. Lacalle Pou estuvo hace unos días en Paraguay con Abdo Benitez e inicia esta semana un viaje a ver al premier Boris Johnson en el Reino Unido que, desde su salida del Brexit, viene coqueteando para firmar acuerdos de libre comercio con el Mercosur o con sus miembros por separado.

Las aspectos políticos de cualquier acuerdo pueden tocar aspectos sensibles con Argentina en lo que hace al conflicto de soberanía por Malvinas. Un ejemplo es que Londres reclame que sus aviones militares o de alguna compañía asociada a British Airways usen Montevideo en su escala sudamericana al archipiélago.

En el despacho de Cafiero dicen estar tranquilos, y que Uruguay no iría tan lejos. El futuro lo dirá. Para el caso, Jair Bolsonaro ya rechazó prohibir los que aterrizan en su territorio. Dicen que es su derecho autorizarlo y que ello no mella el apoyo de Brasil a la Argentina.

“Lo que les decimos a la Argentina y Brasil es que Uruguay tiene que romper el corsé. Uruguay necesita abrirse al mundo; si se quiere acompañar, se acompaña; si no, vamos solos. No vamos a violentar el Mercosur”, dijo Lacalle Pou en esta semana que pasó, entrevistado en el ciclo Democracia y Desarrollo, organizado por el Grupo Clarín. 

“El derecho internacional vigente en el Mercosur nos habilita a avanzar en la flexibilización”, agregó reiterando conceptos que en su momento generaron una dura pelea con Alberto Fernández, defensor del proteccionismo argentino.

El oriental puso todas sus fichas a las exportaciones uruguayas que están alcanzando niveles record y quiere avanzar en negociaciones externas con China y Turquía. Pero ello enfrenta la resistencia de Argentina y Brasil.

“Si hiciera eso estaría dinamitando el Mercosur” reiteró este sábado en una entrevista con el diario El País, de Montevideo, el embajador allí, Alberto Iribarne. Se refería a un acuerdo China-Uruguay que “forzosamente va a tener que discutirlo dentro del bloque si no quiere romper el acuerdo de Asunción”, agregó en referencia al tratado que creó el bloque en 1991.

Reclamos de Brasil

Desde el Gobierno en Buenos Aires enviaron señales de diálogo. Creen que Montevideo y La Paz buscan “apretar” para negociar algo. Aquí piden concentrarse en los acuerdos abiertos como el que se negocia con la India. Pero ahora Brasil sumó un reclamo más.

Sobre octubre y noviembre del año pasado el Gobierno consintió que Brasil redujera unilateralmente un 10% los aranceles de importación de aproximadamente el 87% de los bienes y servicios ajenos al Mercosur. Brasil buscaba moderar sus expectativas inflacionarias. Ello había generado enojos en Uruguay que se siente desatendido.

Lo negociaron en persona en Brasilia Cafiero y el embajador Daniel Scioli que enfrentaban la dura presión brasileña en el marco de una relación bilateral cruzada por el hecho de que Jair Bolsonaro y Alberto Fernández se llevan mal y nunca se reunieron. Ahora, el gobierno argentino vuelve a apostar por la victoria de Lula da Silva pero aún no está asegurada y Bolsonaro tiene chances de ser reelegido.

En lo que hace al Mercosur el problema es que ahora Brasil pide otra baja del 10 por ciento que Argentina no quiere dar y dice que no está en condiciones de hacerlo. Sería volver a otra negociación.  

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