Darío Benedetto, en su presentación en Boca: “Sabemos que el objetivo es la Libertadores”

Novecientos tres días después de decir “adiós”, Darío Ismael Benedetto volvió a ser jugador del equipo del cual es hincha, al cual había prometido regresar y con el cual vivió las mayores alegrías y la más agria tristeza en su carrera como futbolista. Tras dos años y medio de experiencia no del todo satisfactoria en…

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Novecientos tres días después de decir “adiós”, Darío Ismael Benedetto volvió a ser jugador del equipo del cual es hincha, al cual había prometido regresar y con el cual vivió las mayores alegrías y la más agria tristeza en su carrera como futbolista. Tras dos años y medio de experiencia no del todo satisfactoria en Europa, el delantero fue presentado en Boca y se calzará otra vez esa camiseta número nueve que en este tiempo no encontró un propietario seguro.

En un mercado de pases especialmente movido en el fútbol argentino, el retorno de Benedetto generó una expectativa llamativa entre los hinchas de Boca. La recepción que le brindaron el jueves en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza fue una muestra de ello. “Estoy muy emocionado. El hincha de Boca siempre te sorprende y lo sigue haciendo hasta hoy. Estoy contento por volver a vestir estos colores. La decisión fue con el corazón y no me arrepiento para nada”, recalcó el jugador en la conferencia de prensa que se llevó a cabo este viernes en la Bombonera.

Fue él quien dio el primer paso para concretar este regreso, al comunicarse con el vicepresidente Juan Román Riquelme en diciembre y manifestarle su deseo. Y fue su representante, el poderoso y multifacético Christian Bragarnik, quien trabajó a tres bandas para que finalizara con éxito una gestión que incluyó a Olympique de Marsella (propietario del pase del atacante hasta esta semana), Elche (en el que el Pipa estaba a préstamo y del cual Bragarnik es propietario) y Xolos de Tijuana (con el que el empresario tiene estrechos lazos y al que ya partió el zaguero Lisandro López, como parte de la operación).

Recibí un llamado de Román (Riquelme) el año pasado en el que me preguntaba qué pensaba hacer cuando el Marsella quería darme a préstamo. Le dije que tenia la posibilidad de estar en un club de la Liga de España y quería probar eso. Cuando no tuve los minutos que necesitaba, agarré el teléfono, hablé con Román y no lo dudé”, explicó.

El afecto que los simpatizantes xeneizes le regalaron en estas primeras horas y que le obsequiarán en los próximos días tiene como base el grato recuerdo que el exjugador de Arsenal dejó tras sus tres años con la casaca azul y amarilla, que fueron la contracara de los siguientes dos años y medio en el Viejo Continente.

Con Boca, convirtió la friolera de 45 goles en 76 partidos y fue campeón del Torneo 2016/17, de la Superliga 2017/18 y de la Supercopa Argentina 2018, aunque también debió sorber la hiel de la derrota en la final de la Copa Libertadores 2018 ante River en Madrid (hizo el primer tanto de aquel encuentro en el Santiago Bernabéu y también había marcado en el 2 a 2 de la ida en la Bombonera).

“Los tres años anteriores fueron muy buenos, pero no me tengo que quedar con eso. Tengo que demostrar que todavía estoy vigente”, resaltó. Y dejó claro a qué apuntará en los próximos meses: “Sabemos cuales son los objetivos, principalmente la Copa Libertadores, y estoy dispuesto a aceptar todo tipo de responsabilidades. Quiero adaptarme lo más rápido posible al técnico, a la idea que tenga y a los compañeros”.

A diferencia de su buen paso por Boca, en Europa nunca terminó de afianzarse. Su primera temporada en Olympique de Marsella (que pagó alrededor de 15,2 millones de dólares por su ficha) fue la mejor: disputó 28 partidos (la mayoría como titular) y marcó 11 goles. En la segunda, fue perdiendo terreno, empezó a alternar titularidad y suplencia, y totalizó 41 encuentros con apenas 6 tantos.

Darío Benedetto se reunió con sus nuevos compañeros el jueves en el complejo de Casa Amarilla. (Foto: Twitter @BocaJrsOficial)

“Los primeros meses en Marsella fueron buenos. Pudimos clasificarnos a la Champions después de siete años, pudimos ganarle al PSG después de nueve años. Después el equipo cayó y no tuve tantas posibilidades de jugar porque vinieron otros refuerzos. Ahí me puse un poco inquieto. Pero saco lo positivo: gané mucha experiencia y ojalá la pueda implementar ahora en la cancha”, explicó.

Mucho menos auspicioso fue su paso por España. En agosto pasado se sumó al modesto Elche (del cual también es accionista), con el que jugó 16 partidos -solamente siete como titular- y convirtió dos goles. En los últimos dos meses y medio, solo estuvo sobre el césped 159 minutos.

Por eso la intención era buscar actividad y hacerlo en el club que lo llevó incluso a vestir la camiseta del seleccionado argentino. Por eso tanta ansiedad: el jueves aterrizó en Ezeiza a la mañana, se sometió a la revisión médica de rutina, se tomó fotos con los hinchas, firmó su contrato por tres años, estuvo en el entrenamiento en el complejo Pedro Pompilio de Casa Amarilla y saludó a sus nuevos compañeros, aunque el rótulo de “nuevos” no les cabe a algunos que ya compartieron vestuario con el Pipa como Agustín Rossi, Frank Fabra o Sebastián Villa.

“Estoy bien para sumarme al grupo cuanto antes. Tengo que demostrar que estoy bien físicamente, futbolísticamente y mentalmente para ser titular. Boca no puede darse el lujo de que alguien no esté bien. Espero que haya mucha competencia así nos mejoramos todos”, afirmó Benedetto en la Bombonera, donde pudo decir “hola” 903 días después de haber dicho “adiós”.

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