Estrenos de cine: el regreso de Woody Allen, las espías más glamorosas y terror made in Rusia

Con notable retraso llega a salas “Rifkin’s festival”, la película que Woody Allen filmó en San Sebastián. Un hecho que es siempre buena noticia para los cinéfilos, aunque tenga sabor a más de lo mismo. Fecha de publicación: 20 de enero 2022, 07:00hsCon un elenco internacional, “Rifkin’s Festival”, fue ambientada en San Sebastián (Foto: Prensa).Rifkin’s…

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Con notable retraso llega a salas “Rifkin’s festival”, la película que Woody Allen filmó en San Sebastián. Un hecho que es siempre buena noticia para los cinéfilos, aunque tenga sabor a más de lo mismo.

Con un elenco internacional, “Rifkin’s Festival”, fue ambientada en San Sebastián (Foto: Prensa).

Rifkin’s festival ★★★½

Las turbulencias de su vida privada, la ruptura de su contrato con Amazon y, finalmente, la pandemia, atentaron contra el disciplinado y casi milagroso ritmo de Woody Allen de filmar una película por año.

Y aunque el gran director estadounidense, de 86 años, dice no sentirse víctima de la cultura de la cancelación, pues sigue trabajando y escribiendo (así se lo comentó al periodista Marcelo Stiletano en una entrevista reciente para La Nación), Rifkin’s festival, que se filmó en 2019 en España y recién ahora llega a nuestras salas, es su último film.

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Por las calles de la bella ciudad del País Vasco, en pleno festival de cine, deambula sin mucho qué hacer Mort Rifkin (Wallace Shawn). Escritor, amante el cine clásico, llegó hasta ahí para acompañar a su mujer (Gina Geershon). Ella es una agente de prensa ocupadísima, pues está a cargo de un lanzamiento protagonizado por Philippe (Louis Garrel). Un actor joven que lanza todo tipo de lugares comunes en las entrevistas y se hace tiempo para seducirla sin disimulos.

Woody Allen aseguró que “Rifkin’s festival” será su última película (Foto: Prensa).

Invisibilizado por el juego de seducción entre su mujer y el actor francés, que Garrel interpreta con evidente placer de jugar al estereotipo, Rifkin, alter ego de Allen, encuentra otros espacios. Y descubre que su hipocondría, que ya no interesa a su esposa, es buen pretexto para visitar a una atractiva médica de la ciudad, la doctora Jo Rojas (Elena Anaya). Que, a su vez, está infelizmente casada con un artista (Sergi López) y agradece la atención del visitante.

Como Vicky Cristina Barcelona, Rifkin’s festival cruza romances destemplados con el tour por las bellezas de una ciudad española (está producida por una empresa de ese país). Pero es mucho más redonda y menos pretenciosa que aquel film, que le ganó un Oscar a Penélope Cruz. Y fluye con la liviandad, la inteligencia y la simpatía esperables, y disfrutables.

Wallace Shawn, Gina Gershon, Louis Garrel y Richard Kind forman parte del elenco de “Rifkin’s festival” (Foto: Prensa).

Con momentos muy graciosos que tienen a Rifkin como contrapunto entre ese cine clásico que se niega a morir y la burbuja de sobrevalorados nuevos talentos. Como vehículo para la mirada de Allen: ácida, hacia el circo de los festivales de cine -en el que el personaje no ve ninguna película- y melancólica, en tanto consciente de su propio anacronismo.

Anacrónico a mucha honra, parece decir Allen a través del anticuado Rifkin. Que prefiere huir hacia sus propias ensoñaciones en blanco y negro: el mundo de Fellini, de Bergman, de El Ángel Exterminador de Buñuel o del Truffaut de Jules et Jim. Es que el hombre, acaso como el director, está de vuelta. Cumple con su rol, pero no necesita quedar bien con un mundo que desprecia.

Agentes 355 ★★

Una morena y una rubia. Y una colorada, una afroamericana y una asiática. Cruzando la acción de espionaje a la James Bond, a la Jason Borune, con la buddy movie femenina, en clave Ángeles de Charlie, Agentes 355 convoca a un elenco de estrellas y cubre el cupo de todos los acentos.

Fórmula pura, sí, al servicio de una aventura que hilvana escenas de acción en distintos escenarios. Ya saben, se desayuna en París y se termina el día en Marruecos, de una balacera a otra.

Los escenarios, cuanto más caprichosos, mejor, pues son esas secuencias de acción el núcleo duro de una historia puesta a su servicio. Todo lo que pasa entre una “acción” y otra —secuencias, hay que decir, entretenidas, y resueltas con cierta gracia— da más o menos igual.

Agente 355 está dirigida por Simon Kinberg (Foto: Prensa).

Hay un McGuffin, un pretexto que vuelve locos a los más poderosos agentes secretos y a los más poderosos mafiosos. Algo así como un dispositivo capaz de proveer el control de la Internet toda. Tan importante artilugio provoca, en la introducción, la muerte de un buen número de colombianos, y poco después destrozos importantes en París, hasta donde ha llegado la agente Mace (Jessica Chastain) y su colega, y amante, Nick (Sebastian Stan).

Un cambio de mochilas (con Edgar Ramírez), una camarera que en realidad es otra agente (Diane Kruger), arrastrarán a un cruce entre mujeres de armas tomar. A ellas se suma una psicóloga y madre colombiana (Penélope Cruz, peleando también, una vez más, con los acentos) y Lupita Nyongo, agente británica experta en ciberseguridad.

El thriller de espionaje “Agente 355” está ideado y producido por Jessica Chastain (Foto: Prensa).

Las frenemistades derivarán en forzosa camaradería, mientras pasan como pantallas las locaciones, latitudes en las que las bellas espías libran sus batallas. Sin jamás perder estilo ni glamour.

Boda Negra ★½

Una joven madre, modista y costurera, ultima los detalles del vestido de boda para una novia. Tiene motivos para estar orgullosa de su obra, pero el mundo se le viene abajo cuando descubre a su novio con otra mujer. Desesperada porque él ya no la ama, se convence de hacer todo lo posible por retenerlo, para que su beba crezca con sus padres. Así que acude a una hechicera y pone en marcha un ritual.

“Boda negra”, una película rusa de terror que ofrece algunas imágenes más o menos inquietantes (Foto: Prensa).

Como podemos suponer, los efectos del hechizo son inesperados. El novio vuelve a ella, pero demasiado. Una unión posesiva para la que no distingue amenazas: hasta los seres queridos, incluso los más inocentes, aparecen como obstáculos que se interponen en la necesidad de tenerla para él todo el tiempo.

Con mucha rapidez se suceden los hechos en esta película rusa, cuya puesta, poco imaginativa, llega a ofrecer sin embargo algunas imágenes más o menos inquietantes. En plan telefilme menor, y con un doblaje al inglés que no ayuda.