Pese a los cortes de luz, el Gobierno dice que “el sistema aguantó” y se pasó “con éxito” el día récord de consumo

En una Casa Rosada en penumbra y que lució semivacía por el asueto estatal, el Gobierno evaluó en forma “satisfactoria” la resistencia del sistema interconectado nacional de electricidad a pesar de que durante varias horas hubo cortes de luz que afectaron a centenares de miles en distintas zonas del Gran Buenos Aires. “Nunca se puede…

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En una Casa Rosada en penumbra y que lució semivacía por el asueto estatal, el Gobierno evaluó en forma “satisfactoria” la resistencia del sistema interconectado nacional de electricidad a pesar de que durante varias horas hubo cortes de luz que afectaron a centenares de miles en distintas zonas del Gran Buenos Aires.

“Nunca se puede decir que estamos conformes, si no es perfecto. Pero el sistema aguantó”, dijeron cerca de Alberto Fernández, quien desde bien temprano este viernes consultó los datos relacionados al consumo energético, que en las últimas horas y ante la ola de calor se convirtió en la preocupación central del Gobierno.

Entre las actividades públicas y las reuniones privadas que encabezó durante la jornada, el Presidente se mantuvo en contacto permanente con el secretario de Energía, Darío Martínez; para hacer un seguimiento del consumo. “Lo volvió loco, lo llamó cada media hora”, contaron en el entorno del mandatario.

La preocupación de Fernández dejó varias postales que exponen la precariedad de la situación que afronta el Gobierno en materia energética. Antes y después del acto que encabezó por la entrega de la distinción al Investigador de la Nación Argentina 2021 y otros premios a científicos argentinos, Fernández se ofuscó cuando apagó las luces prendidas de los pasillos de Casa Rosada.

También hubo dudas hasta último momento respecto a la realización del evento en el Salón Blanco, no sólo para prevenir contagios de covid -como blanqueó el jefe de Estado en su alocución- sino porque se trata del espacio con más iluminación de la Casa de Gobierno. Por ese motivo, se decidió que minutos después del acto, incluso cuando todavía quedaban invitados, se procediera a apagar las luces.

Fue antes del momento de mayor zozobra para el Gobierno. Es que, pasadas las 14, cuando el consumo eléctrico alcanzó un pico máximo de 28132 megawatts y comenzaron las fallas en el sistema, funcionarios que rodean al jefe de Estado, temieron un apagón similar al del martes, en el que más de 700 mil usuarios se quedaron sin servicio.

Durante buena parte de la jornada sobrevoló la idea de que el Gobierno podía avanzar con medidas sobre los grandes consumidores de energía a los que el Presidente horas antes les había agradecido, pese a que implicaba que tuvieron que “parar un poquito producción”. “Las grandes industrias y medianas industrias que se dieron cuenta que por ahí por querer seguir produciendo un día generaban un impacto negativo donde ellos mismos quedaban sin energía”, reconoció.

En Casa Rosada desmentían esas versiones y por el contrario afirmaban que los empresarios seguían “acompañando” el pedido hecho por el Gobierno de reducir el consumo durante la ola de calor.

Sin embargo, cuando Martínez reportó que se había superado la barrera crítica de 28.000 MW, funcionarios cercanos al Presidente estimaban que se iba a tener que reducir drásticamente unos 2.000 MW. No precisaban cómo se lograría. “Estamos al límite, pasamos el pico (de 27.550 MW, registrado el jueves) El apagón que en las primeras horas de la tarde afectó a unas 300 mil conexiones en el Area Metropolitana de Buenos Aires, parte de la zona sur de la Ciudad y el oeste del GBA, suplió forzosamente cualquier medida y ya dos horas después el indicador de consumo bajó.

“Ya está pasando lo peor. Entre las industrias que ya bajaron las persianas por el horario y que la temperatura va a bajar, se va a ir normalizando”, se autoconvencían en el Gobierno. “Volvió la luz en la mayoría de zonas afectadas”, reforzaban pasadas las 17, aunque todavía quedaban usuarios sin servicio. 

En un momento de tensión interna en el Frente de Todos por el escándalo que generaron las vacaciones de la titular del PAMI, Luana Volnovich; y su número 2, Martín Rodríguez; en el Caribe; y del ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, no dejó de sorprender el esfuerzo del Presidente por ponerse al frente de un área cuyo control recae en cristinistas duros: además de Martínez, el subsecretario del área, Federico Basualdo, célebre por haber resistido a ser despedido por su hasta entonces jefe, el ministro de Economía Martín Guzmán, y la interventora del Ente Nacional de Regulación de la Electricidad (ENRE), María Soledad Manín, reconocen como única terminal de poder al Instituto Patria.

Las diferencias parecieron quedar de lado al menos por esta crisis. En materia de comunicación, la Casa Rosada salió a girar la información que surgía desde el ENRE respecto a las sanciones que se aplicaron en otros países ante fallas en energía. “¿Si vamos aplicar sanciones? No estamos pensando en eso: nosotros primero resolvemos los quilombos y después vemos si corresponde”, respondían desde el kirchnerismo.

Pasadas las 18, cuando en Casa Rosada quedaba sólo un puñado de funcionarios acompañándolo, el Presidente se alivió al escuchar el último parte de Martínez: “Le dijo que habíamos pasado todo ‘con éxito'”. El jefe de Estado cerró la charla felicitando al dirigente neuquino. 

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