“A mí me hizo lo mismo”: denunció que su ginecólogo la abusó y otras mujeres contaron historias similares

“Paso a la camilla a ser revisada y noté que no me estaba palpando para ver si hay alguna anomalía, él empezó a tocarme de más, y ahí me sentí muy vulnerable y mega nerviosa preguntándole qué estaba haciendo, a lo que responde ‘NADIE SE VA A ENTERAR’. Después de decir reiteradas veces que NO,…

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“Paso a la camilla a ser revisada y noté que no me estaba palpando para ver si hay alguna anomalía, él empezó a tocarme de más, y ahí me sentí muy vulnerable y mega nerviosa preguntándole qué estaba haciendo, a lo que responde ‘NADIE SE VA A ENTERAR’. Después de decir reiteradas veces que NO, se me asomó y me lamió el clítoris”.

El posteo ​es de una joven de 20 años de Corrientes que decidió contar lo que le pasó en una consulta ginecológica. La consulta fue en mayo. El posteo tiene unos días. “No sabía cómo hablarlo con mi familia, con mi novio, con mis amigas, pero todos me apoyaron, me creyeron, me sostuvieron. Es difícil denunciar a alguien tan poderoso“, dice a Clarín

Era paciente de él desde hacía dos años. Aquella vez le hizo un chequeo general y hablaron de lo difícil que era el ingreso a Medicina, ya que la universidad tiene 300 vacantes para esa carrera y la demanda es de unos 2000 alumnos cada año. Cuando ella le contó que haría ginecología, él empezó a mostrarle fotos íntimas de sus pacientes: “Me pareció raro, estaba mal, porque eso es algo privado que corresponde a la relación médico paciente”.

El ginecólogo le dijo que tenía displasias mamarias, y que él podía operarla. Le aclaró que no debía preocuparse por el dinero porque él era auditor de una obra social. “El sabía que yo no tenía obra social, me dijo que me iba a hacer gratis la operación”.

Ella volvió a verlo en mayo de este año, que sacó un turno para un papanicolau. Hablaron de enfermedades de transmisión sexual y él empezó a hacer comentarios sobre infidelidades, y que él también “se mandaba las suyas”.

La mandó a la camilla y la empezó a tocar.

-¿Qué está haciendo?-, preguntó ella.

-Estás muy seca, y te tengo que meter el espéculo-, contestó él, que también comenzó a tocarle el clítoris.

-¿Qué está haciendo?-, insistía ella cada vez más nerviosa.

-Tenés una lesión-, dijo él. Y comenzó a lamerla.

Ella se quedó helada. Había visto cuando él cerraba la puerta con llave. Trató de mantener la calma para que él no le hiciera nada más. Se fue. Recién a la noche, acostada en su cama, sola, pudo llorar. No quería perturbar a su familia, su mamá estaba a punto de encarar un tratamiento por leucemia, y su hermano, un tumor.

“Les conté. Y me apoyaron, igual que mi novio. Y mis amigas, que son todas muy feministas. Me sacaron la vergüenza y la culpa que tenía yo adentro. Y también nos dimos cuenta que si él había actuado así tan tranquilo y de forma natural es que seguro le hacía lo mismo a todas las mujeres y que yo no era la única”, cuenta.

El 28 de septiembre la joven denunció por abuso sexual ante fiscalía de instrucción N° 3 capital a Alejandro Gerardo Dahse, ginecólogo de 56 años, auditor de una conocida obra social. A los días la causa pasó al Juzgado de Instrucción N°4. También contó lo sucedido en Instagram.  

El ginecólogo denunciado ante la justicia por abuso sexual.

Su relato enojó a muchas personas e hizo llorar a varias mujeres. Algunas contestaron: “A mí me hizo lo mismo”. Otras contaron otros abusos. “Ya somos seis las que levantamos la voz”. “Este tipo es famoso desde hace mucho tiempo en Corrientes por hacer abortos clandestinos. Muchas chicas de familias católicas quedaron embarazadas y abortaron con él, y él las abusaba porque sabía que ninguna lo iba a denunciar porque ni siquiera se animaban a contarle lo del aborto a su familia”, cuenta la joven denunciante a Clarín.

Mujeres organizadas

Desde el Colectivo de mujeres Organizadas de Corrientes vieron el posteo y se contactaron con ella. Sofía Domínguez, una joven abogada, se ofreció a colaborar. “Se hizo la denuncia ante la Justicia y también vamos a hacer una presentación al Colegio de Médicos para que le saquen la matrícula y no pueda ejercer al menos mientras dura el proceso”, dice a Clarín.

La abogada asegura que el ginecólogo ya fue denunciado ante la Justicia hace 14 años por otra paciente y que, además, tiene dos denuncias de dos ex parejas por violencia de género. En el caso de una tiene una orden de restricción de acercamiento.

“Ahora las chicas se animan…”

“Leí la denuncia de esta chica en Instagram, y claro, ella tiene 20 años y el mundo ahora es distinto, ahora las chicas se animan, a mí me dio tanta vergüenza… y yo aún no puedo dar mi nombre. Me puso muy mal leer eso, porque enseguida pensé, uau, lo siguió haciendo, no fui la única”, cuenta otra de las mujeres que asegura haber sido abusada por Dahse cuando tenía 19 años. Ahora tiene 32 y vive en Buenos Aires.

Una joven denuncia que fue abusada por el ginecólogo cuando tenía 20 años. Foto Lucía Merle

“Yo aún no me animé a denunciarlo porque tengo miedo que afecte a mi familia, que todavía vive en Corrientes, y él es un hombre con mucho poder. Además, tenemos gente en común, familia, amistades”, dice a Clarín.

Sucedió en 2008, tenía 19 años, un novio y un embarazo que quería terminar. “Todo el mundo nos dijo que hiciéramos el aborto con él, que él se dedicaba a eso. Fuimos a la Clínica de la Mujer, ahora se llama Clínica Del Pilar. Mi novio se quedó afuera, con un amigo. Yo entré sola”.

El doctor cerró la puerta y le dijo que la iba a anestesiar. “En un momento me desperté y tenía su pene en mi boca… no pude ni moverme, enseguida me volví a desvanecer”. Al despertarse, confundida, salió de la clínica lo más rápido que pudo. Le contó a su novio y no le creyó, le dijo que no podía ser.

A los días ella volvió para hacerse una ecografía de control. Algo había salido mal. “Me hizo mal el aborto, me tuvo que hacer otro legrado, pero para defenderse dijo que eran gemelos y que había quedado uno…”. Les cobró 800 pesos, unos 2400 dólares.

La pareja se terminó ahí mismo. “Después, cuando se empezaron a escuchar estas historias de varias chicas, él me pidió perdón. Yo recién el año pasado lo pude decir en la terapia, me sentía sucia, usada, era una sensación horrible. Y ahora que volvi a leer la historia de esta chica en Instagra se me vino todo encima otra vez y volví a terapia”.

“Estaba arriba mío”

Otra de las mujeres que también recordó un abuso ahora tiene 33 años y vive en España. “Lo conocí a los 18 años, me llevó a verlo mi mamá. Yo siempre tenía atrasos y a veces olvidaba tomar las pastillas anticonceptivas, así que el doctor me sugirió colocarme un DIU. Volví con mi novio para eso, él se quedó abajo”.

“Ahí, solos en el consultorio, cerró con llave y se empezó a comportar distinto. Me dijo que me iba a doler, y que entonces me iba a poner anestesia. Cuando me desperté, medio mareada, él estaba arriba mío, pero enseguida me volví a dormir. Cuando me desperté de nuevo estaba en mi casa. Me dolía todo el cuerpo”.

“Le conté a mi mamá, no me creyó, me dijo que seguro había sido mi imaginación y el efecto de la anestesia. A los dos años me fui a vivir a Buenos Aires, donde conocí a mi marido. Pensé en denunciarlo, pero la justicia, y más en Corrientes, siempre está a favor de los hombres, y más si hay coimas. No quise meterme en eso y quedar marcada de por vida. Así que traté de olvidarme, pero ahora que volví a leer lo que contó esta chica en Instagram y lo que está saliendo en los medios de Corrientes me largué a llorar, leí que no era la única, es muy fuerte. Estoy viendo de hacer la denuncia ahora. A mi me anestesió varias veces”.

Ella contestó el posteo, contó su historia y le escribieron siete mujeres diciéndole que él les había hecho lo mismo. “Es un hipócrita. Todo el mundo lo conocía por hacer abortos clandestinos. En la pandemia volví a Corrientes y pasé por en frente de la clínica y me puse a temblar“.

Un abuso de hace 22 años 

Otra de las mujeres que leyó el posteo tiene ahora 44 años y aún vive en Corrientes. Su abuso, asegura, ocurrió cuando tenía 22. Hace 22 años. 

“Fui madre a los 21. A los 22 fui a un control y me dijo que me tenía que revisar, pero yo sentí su lengua en mi vagina. Me quedé paralizada. No le dije nada porque había cerrado el consultorio con llave y tenía miedo, pero salí llorando, le conté a mi marido con mucha vergüenza y él me creyó y me apoyó”, cuenta a Clarin.

​”Fuimos juntos a denunciarlo a OSECAC, la obra social de los empleados de comercio. ‘Te debes haber’ confundido, me dijeron, y no me permitieron hacer ninguna denuncia. Toqué muchas puertas, nadie me dio bolilla. Lo dejé pasar, y pasaron los años, hasta que leí lo del posteo de Instagram. ¡Eso es verdad¡ ¡Eso es verdad¡ ¡A mí me pasó lo mismo! empecé a gritar. Así fue. Tantos años…”. 

Después del posteo de Instagram y de la denuncia ante la justicia Dahse habló con algunos medios locales. “Para defenderse habló de las supuestas lesiones de sus partes íntimas de esta joven, lo que es un delito porque es secreto médico“, dice su abogada. Todavía no fue llamado a declarar.

“Feminazis”

Dahse habló con una radio local y culpó a los “grupos feministas que ensucian mi persona”. “Yo me siento una víctima en todo esto. Mi término de feminazi va porque hoy cualquiera puede decir lo que quiere en las redes sociales o en los medios y cualquiera lo cree y esto no puede ser”, dijo.

“Yo quiero que me citen lo antes posible porque quiero aclarar mi situación. Es inmenso el daño que me están haciendo a mí y a mi entorno -aseguró-. Todo lo que dicen las victimas es mentira”. 

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