En plena pandemia, cuando todo cerraba, abrió el rincón más napolitano de Buenos Aires

En pleno barrio inglés de Caballito, un restaurante permite vivir una experiencia napolitana “sin sacar pasaje”. Víctor Moya describe con pasión cómo surge lo que para él denomina  “el mundo Napulè”. Como la pasta italiana el proyecto comenzó a “amasarse lentamente”. Relata que “en octubre de 2014 sufrió un grave accidente en moto “que me hizo…

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En pleno barrio inglés de Caballito, un restaurante permite vivir una experiencia napolitana “sin sacar pasaje”. Víctor Moya describe con pasión cómo surge lo que para él denomina  “el mundo Napulè”. Como la pasta italiana el proyecto comenzó a “amasarse lentamente”. Relata que “en octubre de 2014 sufrió un grave accidente en moto “que me hizo reflexionar sobre todas aquellas actividades que me apasionan y que estaban postergadas por ejercer mi profesión”.

Vitto, como le dicen en su círculo, es abogado y desde pequeño estuvo ligado a lo artístico por influencia familiar. Coleccionista de obras de Cogorno, Santa María, Benito Laren, entre otras, proyectó inaugurar una galería de arte pero el encuentro con el chef y pizzaiolo Luigi Iavarone lo llevó por otro camino.

La estrella de la casa, la pizza napolitana 

El objetivo era lograr los mismos sabores que cocinaba Nina Pérsico, abuela de Vitto, referente afectiva y fuente de inspiración. “Le dije al chef quiero comer las comidas que hacia mi nonna y lo logramos”, destaca con orgullo Moya. El horno es el típico pizzero napolitano, Grimaldi,  traído específicamente de Vietri sul Mare, zona sur de Italia es otra obra de arte entre tantas que hay en el lugar. Cocina a 500 grados y funciona con leña proveniente del quebracho blanco.

La Associazione Pizzaiuoli Napoletani (APN) garantiza el cumplimiento de las normas de elaboración de la “vera pizza napolitana”, que incluye las materias primas, la técnica y las herramientas. La certificación otorgada se exhibe en la entrada en un lugar destacado. Napulè es una explosión de arte y colores típico del sur de Italia y gobernada por destellos dorados. Ningún detalle está librado al azar. Una antigua moto Guzzi cuelga de un techo y en la entrada, en un acto de bienvenida,  hay una escultura que representa a Pulcinella, máscara y persona del teatro napolitano.

La Associazione Pizzaiuoli Napoletani (APN) garantiza el cumplimiento de las normas de elaboración de la “vera pizza napolitana”

El restaurante también cuenta espacio al aire libre y emula al Trastévere. Si bien ofrece un variado menú napolitano, en el que se pueden degustar pastas, carnes, pescados, bebidas italianas y postres, la pizza napolitana es la verdadera estrella, no en vano fue declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. 

Napulè es una experiencia en la que se despliegan los cinco sentidos. La pizza se caracteriza por su masa fina, elástica y bordes que contienen los ingredientes de las distintas versiones. La Vesuvio contiene salsa ragú, albóndigas y stracciatella di burrata. Margherita se distingue por la tradicional salsa de tomate, fiordilatte y albahaca. La Napulé es un equilibrio entre mozzarella, albaca,  tomate, láminas de berenjena y coronada por la esencia del parmigiano.

Ensaladas que combinan tomates, fiordilatte, aceitunas negras y verdes. En la “Dolce vita”  el salmón marinado las hojas verdes, stracciatella y brotes son parte de la fórmula.

El “Primi piatti” o primer plato ofrece variedades de pastas tales como: penne rigate allá puttanesca, linguine ai frutti di mare, spaghetti Alla nerano, lasagnas y gnocchi. En las opciones de “Antipasti” hay trittico napoletano, calamaretti grigliati con crema di piselli, parmigiana de melenzane.

“Carne o pesce”  tiene variantes con ingredientes y versiones napolitanas. El listado de postres anuncia una especie de excursión por distintos sabores: cannoli,  helados, infaltable el Tiramisú, flan y corona la extensa lista la torta caprese.

La carta de vinos es amplia y las bodegas italianas tienen un lugar destacado. La coctelería muy variada, está a cargo de Santiago Domínguez, experto en tragos italianos.

Café en distintitas versiones y el final de este viaje de sabores culmina con el limoncello o algún exquisito licor napolitano.

Según su dueño hay mucha presencia de público joven, especialmente mujeres “porque la pizza napolitana no engorda”, además de italianos y descendientes. En cada anécdota el factor común es la emoción, no faltan lágrimas al degustar platos y reencontrarse con los sabores de quienes dejaron su país para construir un futuro en Argentina.

“La pizza napolitana no engorda”. dice Vitto

El argentino con ADN napolitano relata que “el proyecto se gestó en plena pandemia, cuando todo se cerraba yo proyectaba una apertura. Una locura absoluta. Fue una inversión muy importante para traer todo de Italia y abrir en plena pandemia con la modalidad delivery y take away, pero el 19 es san Expedito y San Genaro”.

Victor Moya en la que fue su casa y ahora es su sueño, en la calle Terry en Caballito

Mundo Napulè, Un proyecto en expansión

Moya es una usina de ideas que concreta paso a paso. En poco tiempo abrirá una sucursal de Napulè, de menor dimensión, en el barrio de Belgrano. Está desarrollando una línea de indumentaria y accesorios junto a la diseñadora María Vibradio, se podrá comprar por Internet.

Amante de la náutica, diseñó una lancha “Napulè” similar al modelo lancha Riva, típica de Venecia y en un trabajo junto a una empresa de reconocida trayectoria naviera, está desarrollando más unidades para su comercialización.

Vitto Moya desarrolla este proyecto en su casa natal. Napulè tiene las puertas abiertas de par en par para vivir una experiencia napolitana. Con gran optimismo expresa “que no todo está perdido, no hay que bajar los brazos ante situaciones adversas ni dejar el país, si tenés buenas ideas en Argentina hay oportunidades”.

El horno con todos los estándares de la verdadera pizza napolitana. 

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