El economista más cercano a Rodríguez Larreta espera un verano “tenso” y propone un ajuste “gradual”

Fue ministro de economía de Mauricio Macri, pero hoy plantea reparos frente algunas medidas durante dicha gestión y se distancia de los programas de shock. En lugar de esa vía, el economista Hernán Lacunza, uno de los que hoy está más cerca de Horacio Rodríguez Larreta, propone un plan de ajuste “gradual” para evitar las tensiones…

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Fue ministro de economía de Mauricio Macri, pero hoy plantea reparos frente algunas medidas durante dicha gestión y se distancia de los programas de shock. En lugar de esa vía, el economista Hernán Lacunza, uno de los que hoy está más cerca de Horacio Rodríguez Larreta, propone un plan de ajuste “gradual” para evitar las tensiones que ve en el horizonte inmediato y que, según advierte, se agravarán en el verano.

“Una inflación del 50% es invivible, si la inflación mensual es entre 3 y 4%, no hay contrato de alquiler porque ninguna de las dos partes quiere asumir el riesgo nominal, la economía así implosiona. Y si no, caemos en congelamientos de precios“, advirtió Hernán Lacunza en una charla organizada por Quinquela Fondos Comunes de Inversión sobre la economía después de las elecciones.

Consultado por la audiencia, dio algunas pistas sobre cuál debería ser el plan para estabilizar los precios y el dólar: “La inflación depende del agujero fiscal, el programa fiscal no es de shock, no podés bajar de 4 a 0%, la implementación es necesariamente gradual, si es creíble vas atener crédito y bajar la emisión. Si no lo tenés, cualquier arreglo monetario y cambiario es insostenible”.

De esa manera, Lacunza cuestionó la posibilidad de retornar a la convertibilidad o a la política monetaria del extitular del Banco Central, Federico Sturzenegger. “El agujero fiscal se lleva puestas a las metas de inflación si hay demanda insaciable de recursos monetarios por parte del Tesoro, no importa la rigidez o si hay convertibilidad”, aseguró.

Acompañado de gráficos, el actual asesor de Larreta trazó un panorama delicado para lo que resta del año. Dijo que la emisión va a seguir en aumento para cubrir un déficit fiscal del 7,5% del PBI, incluyendo el cuasi-fiscal, y lo vinculó con la aceleración del gasto por la “reacción electoral”. “Estamos sumando bastante tensión a la olla”, sostuvo.

En ese sentido, apuntó contra la lógica “perversa” dentro del oficialismo entre un “ala jacobina”, que pide revisar el Presupuesto para sumar gasto, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, quien “se preocupa por mostrar que no hay ajuste”. “A nadie le gusta ajustar, pero el desajuste lo paga sector privado con mas deuda, inflación o impuestos”, afirmó.

Después de un primer semestre “razonable”, Lacunza dijo que el segundo va a repercutir en la inflación del 2022 por el incremento de la emisión de los últimos tres meses. “Ese desajuste presumimos va a traer tensión hacia delante”, dijo. Y alertó sobre el “artilugio” para contabilizar dos veces los DEG del FMI y expandir así la asistencia monetaria.

“Es imprudente aumentar el giro en descubierto en este contexto que es lo único que no se puede hacer, también lo digo por experiencia propia: no se puede renunciar a la prudencia, hay cosas que no se ven venir con tanta anticipación, no se puede hacer fogatas en un bosque seco, se contamina al sector financiero”, sostuvo.

Ante una emisión en el orden de los 8 puntos del PBI, el titular de la consultora Empiria aseguró que “la inflación del 50% es un piso para el año que viene” y auguró mayores presiones cambiarias. Al respecto, planteó que en las últimas elecciones el oficialismo soló ganó en las del 2017 y que “cinco o seis meses después vino la irrupción cambiaria”.

En su opinión, sin embargo, el escenario se parece más al del 2013, cuando -explicó- había cepo, un tipo de cambio real algo peor y cuatro veces más de reservas netas, mientras que hoy “hay una expectativa devaluatoria por una brecha exagerada, con gente comprando dólares a 190”. “En 2013 se empezó a acelerar el tipo de cambio y el mercado precipitó un salto discreto”, recordó.

Lacunza es una de las voces del equipo económico de Macri, que junto a los extitulares Hacienda, Alfonso Prat Gay y Nicolás Dujovne, salió a advertir sobre el rumbo económico del Frente de Todos tras las PASO. “Si se repite la derrota, se potenciarían las diferencias, eso es un escenario de inestabilidad, las crisis nunca son iguales”, afirmó.

Con todo, el exministro se mostró cauto frente a pronósticos más pesimistas y descartó una “hiperinflación” o el riesgo de un “corralito”. Y recordó que el año pasado, cuando el dólar blue llegó a $195 y la brecha con el oficial al 159%, “el gobierno tuvo capacidad de reacción en noviembre pasado, pegó un volantazo a la derecha frente al precipicio”.

Si bien sostuvo que el cepo es una “anormalidad” y “dio todo lo que podía dar”, se mostró cauto a la hora de pensar una salida. “Probablemente tengamos que sacrificar libertad de movimientos para evitar swings, de nada sirve un régimen de libre flotación si el dólar es un barrilete”, dijo el economista, quien también cuestionó la “pesificación compulsiva”.

La política cambiaria es uno de los aspectos que se negocia con el Fondo. En su opinión, el organismo exigirá cierta unificación, pero sin abandonar los controles. “El Fondo tiene alergia a controles cambiarios, esa banda cambiaria en el programa de 2018 funciona bien para otros paises y mal para la Argentina, era demasiada ancha sin intervenir, así que va a plantear algún régimen cambiario no sin controles”, anticipó.

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