Los Auténticos Decadentes festejaron sus 35 años en Obras: a divertirse antes que se acabe el mundo

Los festejos de cumpleaños están, sin dudas, entre las muchas cosas de esas que antes eran “normales” y que se vieron y se ven “atravesadas” y condicionadas por la pandemia de coronavirus. Pero Los Auténticos Decadentes se las arreglaron para tener su fiesta perfecta.“Yo creo que las buenas combinaciones ya fueron inventadas y que nada podrá superar…

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Los festejos de cumpleaños están, sin dudas, entre las muchas cosas de esas que antes eran “normales” y que se vieron y se ven “atravesadas” y condicionadas por la pandemia de coronavirus. Pero Los Auténticos Decadentes se las arreglaron para tener su fiesta perfecta.

“Yo creo que las buenas combinaciones ya fueron inventadas y que nada podrá superar al café con leche (su inventor debe haber sido un ser excepcional) que es riquísimo y que es la combinación por excelencia”.

Así como nadie puede dudar de la excepcionalidad de esta frase de Jorge Luis Borges, la oferta previa del concierto que brindaban Los Auténticos Decadentes el sábado en el Estadio Obras también era tan perfecta como la descripción del escritor: la banda fiestera argentina por excelencia festejaba su cumpleaños número treinta y cinco.

Para Los Auténticos Decadentes, el de este sábado fue el primer recital desde que arremetió la pandemia. Foto Martín Bonetto

Y, encima, la celebración era por partida doble, ya que este era su primer recital (para ellos y para muchos asistentes) después de que el Coronavirus clausurara toda clase de eventos en lugares cerrados desde marzo de 2020 hasta esta cuasi normalidad actual.

El sabor del reencuentro​

La excepcionalidad de la noche quedó reflejada al inicio de Como me voy a olvidar, un número dos histórico en los setlist de la banda tras la apertura con ese himno de presentación llamado Somos. Había arrancado el tema cuando Cucho Parisi frenó al grupo y se dirigió al público emocionado por la situación del regreso a las tablas.

Pocas veces hubo un gesto tan sincero y espontáneo en un concierto por parte de un frontman como cuando Cucho dijo “No puedo cantar esto de manera automática”. Fue el primer sketch de una noche que lo tuvo como amo y señor de la escena, en una suerte de stand up permanente en cada uno de los momentos en los que fue maestro de ceremonias.

Un regreso a tiempo y un abrazo infinito que abarcó a la multitud que llegó a Obras. Foto Martín Bonetto

“Espero que se hayan divertido y si no, pueden acudir al psicólogo”, fue la mejor de sus frases de la noche.

Esa función de líder rota dentro del combo como si se tratara de un equipo de vóley, y que también asumen en distintas partes del show Jorge Serrano, Diego Demarco, Martín “La Moska” Lorenzo, Gastón “El Francés” Bernardou y Eduardo “Animal” Trípodi.

Muchas que sabemos todos

Desde el rescate de la gran Skabio (“Y no puedo parar de tomar,/oh oh oh, es que me gusta la bebida./Y no puedo parar de brindar, aunque este solo,/es que es mi droga preferida”), incluida en El milagro argentino (1989) hasta Y la banda sigue (tonada que titula su disco de 2014), todas las canciones que tenían que sonar sonaron, para que Obras se transformase por momentos en un karaoke gigante.

Barbijos y sillas no impidieron que Obras se transformara en gigantesco karaoke con sabor a fiesta popular. Foto Martín Bonetto

De ese modo, lo que se generaba era una situación tanto de apoteosis como de descarga emotiva e incluso de represión física, en tanto las sillas en el sector del campo impedían el pogo y los barbijos los besos. La versión Deca de Los viejos vinagres de Sumo (que terminó con Cucho entonando a capella La rubia tarada) pinta para establecerse como propia.

Parte de un repertorio en el cual de la misma forma funciona Beatle de Attaque 77, que tuvo un sonido más two tone que nunca, y Gente que no. Y Viviré por siempre actuó como un certero ataque al corazón, como decía Queen.

El verso “Es importante cuidar la salud y a la gente querida. Porque empezó la cuenta regresiva, no se puede detener…” tiene hoy el impacto del dolor pasado y la esperanza de que la enfermedad estaría, de una maldita vez por todas, en retirada. Y, por supuesto, confirma una vez más al genio de Serrano en el panteón de los grandes cantautores argentinos de todas las épocas.

El repertorio decadente confirma una y otra vez a Jorge Serrano como uno de los grandes cantautores argentinos. Foto Martín Bonetto

Un equipo que juega de memoria

Pocas veces se habla de una cuestión fundamental para sostener al histrionismo Decadente, como son los cimientos sonoros del grupo. La base rítmica de Pablo Arnesto (bajo) y Mariano Franceschelli (batería) tiene una precisión milimétrica y se desenvuelve como esas defensas futbolísticas duras, en las cuales mediocampistas y delanteros confían de forma ciega.

Y lo mismo ocurre con los tándem guitarreros (Demarco y Nito Montecchia), de vientos (liderados por el saxofón de Pablo Rodríguez) y percusivos (El Francés, La Moska y El Animal). Esos subgrupos se complementan y se nutren entre sí, a veces de manera caótica, siempre en pos de que el beneficio final sea para todos, sin asumirse ninguno como protagonista excluyente.

El concepto de banda cooperativa es aplicado por los Decadentes en cada uno de sus estamentos, inclusive en los extra musicales, y es uno de los secretos de su permanencia y vigencia a lo largo de estas tres décadas y media.

A 35 años de sus inicios, Los Auténticos Decadentes siguen apostando al concepto de banda cooperativa. Foto Martín Bonetto

La felicidad al alcance de la mano

El final del concierto encontró a un Cucho más feliz y desenfadado que nunca, a un Serrano que conmovió con el inicio acústico de Loco (tu forma de ser) en los bises, al Francés disfrazado de bombero tirándole agua al público con una manguera y a los vientos que fueron enganchando distintos leitmotiv Decadentes.

Lo hicieron a la manera de los grupos de brasses de New Orleans, para sellar una despedida con todo el grupo fundido en un abrazo genuino. Enjoy Yourself, la canción popularizada por The Specials que acompañó a la gente al salir de Obras, funcionó como resumen perfecto de la noche y de este tiempo: “Pasan los años, tan rápido como un guiño./Divertite, divertite, es más tarde de lo que pensás”.

Fin de fiesta con abrazos y emoción; a Los Auuténticos Decadentes, salud!. Foto Martín Bonetto

Los Auténticos Decadentes volvieron a dar en la tecla del sentimiento popular criollo, como lo vienen haciendo desde hace treinta y cinco años. En este caso de un modo que nadie hubiese deseado. Feliz cumpleaños.

E.S.

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