Vacuna de Moderna: Aún hay cautela entre los padres de chicos con comorbilidades

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó la vacuna contra el Covid-19 del laboratorio Moderna (Spikevax) para su aplicación en menores de 12 a 17 años, con una administración similar a la que ya se emplea en mayores de edad. La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, notificó que esta vacuna se implementará…

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La Agencia Europea del Medicamento (EMA) aprobó la vacuna contra el Covid-19 del laboratorio Moderna (Spikevax) para su aplicación en menores de 12 a 17 años, con una administración similar a la que ya se emplea en mayores de edad. La ministra de Salud de la Nación, Carla Vizzotti, notificó que esta vacuna se implementará en los próximos días a los chicos en la Argentina, tras la llegada el sábado pasado de 3,5 millones de dosis desde Estados Unidos.

La vacuna para combatir el coronavirus en menores es un reclamo que demandan desde hace más de un mes y medio los integrantes de la Red VacunaMe, conformada por padres y madres con hijos con comorbilidades. El colectivo insiste en la aplicación de la vacuna Pfizer para los chicos, dado que hasta hoy era la única autorizada para menores. La última concentración de la red fue el sábado pasado, frente a la Plaza de Mayo. No solo para que vacunen a sus hijos por el riesgo de contagio, sino para poder retomar las terapias que requieren los chicos para evitar la involución.

Francisco Da Giau, uno de los impulsores de la Red y papá de Milagros, una adolescente de 16 años con parálisis cerebral, señaló a LA NACION que se trata solo de una recomendación por parte de la Comisión de Pediatría de la EMA, y que no es algo definitivo. “Nosotros queremos que sea aprobada por una autoridad científica, como la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) o la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn). Queremos la garantía absoluta de que la vacuna está aprobada para administrársela a nuestros hijos”.

Sin embargo, desde el ministerio de Salud de la Nación indicaron a LA NACION que al tratarse de una donación no hace falta que se haga un proceso de aprobación local, sino que se toma la aprobación de uso de autoridad regulatoria de países con alta vigilancia epidemiológica. Y agregaron que el próximo martes en una reunión del Consejo Federal de Salud terminarán de definir cuándo empezarán a aplicar la vacuna a menores de edad.

Ignacio Mooney, también perteneciente a la red y padre de Tomás, un chico de 12 años con una encefalopatía no evolutiva que obliga a requerir asistencia en todas sus rutinas de vida, se mantuvo cauto ante el anuncio del Ministerio de Salud. “Dijeron que se administrarían las primeras dosis la semana que viene, pero parece muy apresurado. Todos conocemos los tiempos del Estado y llevamos reclamando muchos días. Es un gran avance en la resolución que pedimos, pero vemos difícil que podamos administrarles las vacunas cuando ni siquiera se abrió un registro todavía”, señaló a LA NACION.

“Nuestra lucha termina cuando estén todos los chicos del país vacunados. No creemos que algo tan complejo se vaya a solucionar de viernes a lunes. Es un nivel de improvisación impresionante y nosotros nos mantenemos cautos”, agregó Ignacio. El papá de Tomás insistió en que, de abrirse el registro, inscribiría de inmediato a su hijo: “Es muy similar a la vacuna Pfizer y me da confianza. Retomar la rutina de las terapias es vital para Tomás. También las salidas recreativas. No es cuestión de aburrimiento, sino de necesidad, de salud mental. Los chicos necesitan la descarga física y, aunque corran riesgo de contagiarse, vacunados eliminamos el escenario catastrófico de muerte”.

Da Giau, por su parte, subrayó: “Queremos que se hagan las cosas bien, no a las apuradas. La vacuna Moderna es bienvenida, pero que se aplique cuando esté debidamente autorizada por organismos científicos, no políticos. Es muy serio porque se aplica en chicos con comorbilidad. Celebramos la recomendación por parte de la UE, pero también somos responsables”.

Desde La Plata, Verónica Di Domenicantonio, madre de Tomás, de 16 años, y con una cardiopatía congénita, coincidió con ellos: “Queremos algo seguro para nuestros hijos, que ya tienen una enfermedad de base y no podemos estar experimentando con ellos. Esperaremos a que lo autorice la ANMAT para vacunar a los chicos”.

Y agregó: “Siento mucha impotencia. Si ya hay una vacuna aprobada a nivel mundial para menores de edad, que es la Pfizer, no entiendo por qué tenemos que estar dando vueltas con otras autorizaciones. Si la ANMAT aprueba la Moderna, bienvenida sea para nuestros chicos”.

Verónica observa muchos beneficios en inocular a Tomás: pero ante todo, retomar con una garantía de seguridad su terapia kinesiológica. “En esta etapa de desarrollo adolescente es muy importante la actividad física. Adquirió una posición muy encorvada por la pausa durante la pandemia. Tenía muchos avances en su movilidad que se han perdido. Está más duro y trabado”, agregó.

Ana Geraghty, que vive en La Pampa y es mamá de Tobías, un chico de 14 años con síndrome de Down, igual que dos de sus siete hermanos, señaló: “Siempre tenemos que ser muy cautelosos, no podemos arriesgarnos, porque hay muchas familias desesperadas que se ilusionan y esto puede no marchar. Es muy buena noticia que podamos administrarles la Moderna, pero no antes de que la apruebe la ANMAT”.

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