El pretexto del Presidente

Citar mal puede ser un error o un acto de irresponsabilidad. También una distorsión intencional para brindar respaldo ajeno a una tontería propia. O, lo que es peor, a un prejuicio repulsivo, o más atenuadamente irresponsable. Magister dixit, aseguraban los antiguos romanos cuando querían dar sustento y jerarquizar lo que afirmaban, por presumir que lo…

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Citar mal puede ser un error o un acto de irresponsabilidad. También una distorsión intencional para brindar respaldo ajeno a una tontería propia. O, lo que es peor, a un prejuicio repulsivo, o más atenuadamente irresponsable. Magister dixit, aseguraban los antiguos romanos cuando querían dar sustento y jerarquizar lo que afirmaban, por presumir que lo que ellos mismo decían no bastaba para brindarle suficiente fortaleza.

El presidente de la República, al citar a Octavio Paz, no se equivocó. Es que razona mal. Razona mal en general. Su lógica está reñida con los hechos y con un diagnóstico veraz sobre la Argentina. Y es así como su gestión resulta estéril y trágica en tantos aspectos. Tomemos lo que le atribuyó a Octavio Paz como un pretexto, como un intento de legitimar sus arbitrariedades, buscando amparo en el prestigio de un notable escritor.

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