El Partido Republicano sigue rendido a los pies de Trump: desplazó a Liz Cheney en el Congreso

WASHINGTON.- Donald Trump volvió a dejar claro que sigue manejando los hilos del Partido Republicano desde su retiro en Mar-a-Lago, su resort en Palm Beach. Atentos a los deseos del magnate, los republicanos en el Congreso despojaron a Liz Cheney de su cargo en la cúpula de la bancada partidaria en la Cámara de Representantes.…

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WASHINGTON.- Donald Trump volvió a dejar claro que sigue manejando los hilos del Partido Republicano desde su retiro en Mar-a-Lago, su resort en Palm Beach. Atentos a los deseos del magnate, los republicanos en el Congreso despojaron a Liz Cheney de su cargo en la cúpula de la bancada partidaria en la Cámara de Representantes. El pecado políico de Cheney: defender los resultados de la última elección presidencial, y rechazar las infundadas denuncias de fraude masivo de Trump y sus aliados.

“No me sentaré y miraré en silencio mientras otros llevan a nuestro partido por el camino que abandona el Estado de Derecho y se une a la cruzada del expresidente para socavar nuestra democracia”, dijo Cheney, anoche, al brindar un discurso en solitario en la Cámara baja del Capitolio, cuando su suerte ya estaba echada.

“Debemos decir la verdad. La elección no fue robada y Estados Unidos no falló”, afirmó.

Donald TrumpGerald Herbert – AP

Trump y sus aliados en el Capitolio habían desplegado una ofensiva sin reparos para reemplazar a Cheney, congresista por un distrito de Wyoming, de la cúpula republicana en el Congreso, una disputa que tiene como trasfondo la gran discusión que ha signado al antaño partido de Abraham Lincoln y Ronald Reagan desde al año pasado: la acusación, falsa, de que el presidente Joe Biden ganó la elección presidencial gracias a un fraude masivo.

Desde Mar-a-Lago, Trump había dejado en claro que quería la cabeza de Cheney.

“La belicista Liz Cheney, a quien prácticamente no le queda apoyo en el Gran Estado de Wyoming, continúa diciendo, sin saberlo y tontamente, que no hubo fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2020 cuando, de hecho, la evidencia, incluidas las aprobaciones legislativas, como lo exige la constitución de Estados Unidos, muestra exactamente lo opuesto”, dijo Trump, en un comunicado difundido por su oficina de prensa, perpetuando lo que en Estados Unidos ha pasado a llamarse “la gran mentira”.

La votación para desplazar a Cheney se hizo en un encuentro a puertas cerradas en el Capitolio. El presidente de la bancada republicana, Kevin McCarthy, aliado de Trump, lideró una votación a viva voz que permitió ocultar las disidencias internas: los congresistas quedaron librados de tener que estampar su nombre a favor o en contra de Trump.

Debemos avanzar con la verdad”, dijo Cheney, luego de la votación, al hacer declaraciones a la prensa. “No podemos abrazar la gran mentira y abrazar la constitución”, remarcó.

LA NACION

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