Huerta en casa: un cerco vivo para proteger y embellecer

Es primordial limitar el sector para evitar el ingreso de animales. Además, si este límite está conformado por plantas, tendrá un valor biológico y ecológico.Fecha de publicación: 07 de Marzo 2021, 02:30hsLa lavanda es ideal para el cerco de la huerta. (Foto:TN.com.ar)Alambrados, postes, tablones de madera o de ecomadera plástica son todas opciones. Depende de…

Es primordial limitar el sector para evitar el ingreso de animales. Además, si este límite está conformado por plantas, tendrá un valor biológico y ecológico.

La lavanda es ideal para el cerco de la huerta. (Foto:TN.com.ar)

Alambrados, postes, tablones de madera o de ecomadera plástica son todas opciones. Depende de los gustos y la capacidad económica de cada uno qué elegir para proteger la huerta. Pero, lo realmente interesante es implementar un cerco vivo. Se trata de una alineación perimetral de plantas (productivas u ornamentales) que funcionará como un filtro o una “membrana envolvente” de la huerta.

La elección de estas plantas estará en función del tamaño del terreno. Si son especies de gran crecimiento, proyectarán sombra y perjudicarán el desarrollo y la salud de las verduras.

Qué plantas hay que elegir para el cerco

Algunas sugerencias son: los arbustos de floración perfumada o vistosa que producen mucho polen y néctar. Sus flores, alimentarán a los insectos que a su vez, se alimentan de los “insectos-plaga” de las verduras, los llamados “controladores biológicos”. Son algo así como insectos insecticidas que consumen los huevos, las crías y los adultos de las plagas. Las gramíneas ornamentales, estrellas en los diseños de jardines de bajo mantenimiento, les darán refugio a las verduras en los meses fríos y son por eso otra buena elección. Los frutales bajos y los de fruta fina, protegen y además producen. Lavandas, girasoles, borrajas, abelias, cosmos son parte de una enorme lista de aliadas vegetales de una huerta.

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Estas plantas, crean un microclima y reducen la pérdida de agua del lugar. Las ráfagas de viento, al chocar contra su follaje, reducen la velocidad casi en un 50%. También con su efecto de filtro, evitan que lleguen sustancias tóxicas de las cercanías. Los cercos no vivos como los alambrados, pueden “vestirse” y llenarse de vida si se utilizan como tutores o apoyo para el crecimiento de plantas anuales, tanto verduras como ornamentales. Muchas de estas especies están provistas de zarcillos (órganos especializados en sujetarse a modo de abrazaderas o rulos) que las ayudan a aferrarse y alcanzar la luz solar para su óptimo desarrollo. Las arvejillas de olor, los pequeños zapallos ornamentales, la planta del mate, las arvejas, las chauchas, la sandía ratón, todas ellas, rápidamente trepan y cubren con sus hojas la superficie metálica del alambrado, llenándolo de vida.

Cerco de lavanda.(Foto: TN.com.ar)

Ganar verde

Este concepto, de protección envolvente, es también aplicable en las ciudades. En un balcón, las plantas ornamentales cercanas a las mesas de cultivo o a las macetas de producción aportarán amparo además de belleza. Esto es a escala individual, luego a escala general cada pequeño o gran espacio verde ganado al cemento como jardines, techos y paredes verdes, plazas, arbolado urbano y boulevares, conformarán corredores biológicos por donde podrán circular y vivir pájaros, insectos e inclusive hongos y bacterias benéficos. La fitorremediación es una tecnología, basada en la capacidad que tienen algunas plantas para absorber, tolerar, acumular y degradar compuestos contaminantes. “La idea es diseñar oasis urbanos con el fin de renaturalizar las ciudades recurriendo a plantas fitorremediadoras de probada efectividad como son los bambúes y las hiedras”, afirma la ingeniera agrónoma Verónica Fabio, investigadora integrante del Proyecto Respirar.

Con cada planta que sumemos, estaremos beneficiándonos en conjunto al transformar el gris de la ciudad en focos más verdes y llenos de vida.

A finales del verano, los choclos están maduros y dulces. (Foto: TN.com.ar)

¡Choclos!: lindos y ricos

A esta altura del verano, ya vislumbrando el otoño, quien tiene plantas de choclo está en plena cosecha. Los maíces dulces o choclos se cosechan inmaduros, para que estén tiernos, dulces y jugosos. El punto óptimo es cuando se ven las “barbas” oscuras y al clavar la uña en un diente, sale un líquido lechoso. En “ese” punto los granos tiene una humedad aproximada del 70% y un nivel adecuado de azúcares, combinación perfecta para una explosión dulce en la boca. Pero esa magia dura pocos días. Si no se cosecha a tiempo, el choclo, empieza a perder el agua, se abollan los granos y disminuye el color verde vivo de las “chalas” (hojas que lo envuelven). Cosechar por la mañana, es uno de los secretos, ya que los granos están turgentes. Paralelamente, los azúcares se van transformando en almidón, volviendo los granos más duros y menos dulces. Este fenómeno también sucede luego de la cosecha. Quien haya probado un choclo recién cosechado, sabe la diferencia de uno comprado, que fue cosechado varios días atrás. Con esta información, la próxima vez que compres choclos mirá que las chalas estén bien verdes (no amarillentas) y los granos no se vean abollados. Con frecuencia, en la compra de verduras, lo barato sale caro, a costa de calidad y sabor.