Lionel Messi, el presidente de los silencios

Todos los entrenadores que pasaron por la Selección Argentina lo saben: Lionel Messi no habla, pero con los silencios y los actos dice muchas cosas. Ninguno de esos técnicos puede aseverar que el “10” le pidió explícitamente por tal o cual jugador, aunque todos evidenciaron las sonrisas de la Pulga cada vez que se juntaba…

Lionel Messi, el presidente de los silencios

Todos los entrenadores que pasaron por la Selección Argentina lo saben: Lionel Messi no habla, pero con los silencios y los actos dice muchas cosas. Ninguno de esos técnicos puede aseverar que el “10” le pidió explícitamente por tal o cual jugador, aunque todos evidenciaron las sonrisas de la Pulga cada vez que se juntaba con alguno de sus amigos, como Sergio Agüero, cuestión que no sucedía con otros futbolistas más lejanos al rosarino desde lo sentimental. 

Este Messi que ya pasó los 33 años no se parece en nada al juvenil tímido que asomó en Barcelona. Pero siempre dijo más con los silencios que con las palabras. El que primero lo entendió fue Pep Guardiola, que supo darle un consejo a Alejandro Sabella cuando asumió en Argentina: “No lo saques nunca. Dejalo siempre en la cancha”.

La anécdota es conocida: Pep lo cambió en un partido que estaba definido y a Messi, competidor serial, la modificación lo llenó de bronca. Al día siguiente no fue al entrenamiento y estuvo varios días sin hablarle al catalán.

También se mostró distante Messi cuando Barcelona no le otorgaba permiso para ir a disputar los Juegos Olímpicos de Beijing 2008. El elenco culé estaba de pretemporada en Italia y el rosarino se entrenaba con cara de pocos amigos. Fueron días de escasas sonrisas.

Hasta que Pep tomó el control de la situación y lo habilitó a viajar a China. “Salí corriendo de Italia hacia Barcelona para hacer los trámites y viajar esa misma noche. Estaba insoportable. Ahora lo soy menos, porque uno va cambiando cuando pasa el tiempo. Pero se me notaba en la cara. Estaba enojado con la vida. Quería irme a la mierda y hacerlo saber”, confesaría Messi tiempo después.

Lionel Messi, campeón olímpico en Beijing 2008.
Foto EFE

En 2010, Guardiola intentó juntar a Messi con Zlatan Ibrahimovic, pero pronto el argentino se sintió amenazado por el sueco, porque jugaban en el mismo lugar de la cancha.

En realidad, Messi ya no quería jugar recostado por el sector derecho y pretendía moverse como delantero centro, puesto para el que fue contratado Ibrahimovic.

La leyenda cuenta que la Pulga, fastidioso luego de un partido malo, le mandó un mensaje de texto al DT culé: “Bueno, veo que ya no soy importante para el equipo, así que…”. El periplo de Zlatan en Cataluña apenas duró un temporada. Sí, Guardiola había entendido el mensaje de texto.

Pep Guardiola fue quien mejor lo entendió.
Foto AP

Más cercano en el tiempo quedaron los episodios contra el entrenador Quique Setién y su ayudante Eder Sarabia, y su pelea con el ex presidente Josep Maria Bartomeu, burofax incluido ante las ganas de irse por no ver un proyecto.

En la Argentina, Messi siempre tuvo que cargar con la mochila del “Club de Amigos”. Se repite: nunca Messi pidió en público o en privado por algún jugador. Pero con actos evidenciaba con quiénes se sentía más contenido y con quiénes no.

El primer episodio de rebeldía en silencio sucedió en 2006, cuando José Néstor Pekerman decidió dejarlo en el banco de suplentes en el duelo de cuartos de final contra Alemania. La imagen de Messi mirando el piso, ausente, enojado, recorrió el mundo.

Lionel Messi, en el banco del Mundial de Alemania 2006.
Foto Archivo Clarín.

Lionel tuvo una relación correcta con Alfio Basile, Diego Maradona y Sergio Batista. Con Sabella se consolidó como líder y logró una cercanía desde el respeto y la admiración.

Gerardo Martino parecía ser un entrenador a la medida de Messi, pero el Tata no pudo estar a la altura de él ni en Argentina ni en Barcelona. Siempre llamó la atención que Messi no respaldara públicamente a técnico rosarino.

“El Tata Martino, cuando estaba en el Barsa, le decía a Leo: ‘Ya sé que si usted llama al presidente, me echa. Pero no hace falta que me lo demuestre todos los días. Ya lo sé’”, confesó Andoni Zubizarreta, ex director deportivo del conjunto catalán, en una entrevista reciente.

Con Edgardo Bauza no tuvo empatía desde lo futbolístico. Y con Jorge Sampaoli todo terminó en escándalo en Rusia 2018. 

HS

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