Coronavirus en la Argentina. Cuál fue la estrategia que la Ciudad considera clave para el descenso de casos

Coronavirus en la Ciudad: en los últimos días hubo más personas recuperadas que nuevos casos positivos Fuente: LA NACION De acuerdo con los datos que dio a conocer la Ciudad sobre el desarrollo de la pandemia de coronavirus en el distrito, en los últimos días, entre el 18 y el 21 de septiembre inclusive, se…

Coronavirus en la Argentina. Cuál fue la estrategia que la Ciudad considera clave para el descenso de casos

Coronavirus en la Ciudad: en los últimos días hubo más personas recuperadas que nuevos casos positivos Fuente: LA NACION

De acuerdo con los datos que dio a conocer la Ciudad sobre el desarrollo de la pandemia de


coronavirus

en el distrito, en los últimos días,

entre el 18 y el 21 de septiembre inclusive,

se reportaron

más personas que lograron recuperarse del Covid-19 que nuevos casos positivos.

En total, entre las cuatro jornadas, sumaron 4125 los pacientes que superaron la enfermedad; en tanto, hubo 3167 confirmados, según consignaron fuentes oficiales.

El detalle muestra que el 18 de septiembre se reportaron 1043 casos positivos, mientras 1122 porteños ingresaron en la lista de los recuperados. El 19 de septiembre fueron 702 los nuevos contagios, contra 1039 personas informadas como recuperadas. El 20 de septiembre hubo 730 casos positivos y 973 pacientes dados de alta. Finalmente, el 21 de septiembre se notificaron 692 nuevos infectados y 991 recuperados. Los números de hoy se conocerán mañana, y entonces se sabrá si la tendencia persiste.

Pablo Scapellato, infectólogo y miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), ve con entusiasmo que sean más las altas médicas en comparación a los nuevos pacientes, ya que eso descomprime el sistema sanitario y permite destinar camas para atender dolencias que durante la pandemia fueron dejadas de lado.

“La mejoría siempre viene de la mano de que hay menos ingresos que egresos. Yo trabajo en el Hospital Santojanni y esta situación se nota. Ahora hay menos camas ocupadas por pacientes con coronavirus, cuando en un momento estuvimos más comprometidos en cuanto al nivel de ocupación”, señala el especialista.

Sin embargo, Scapellato destaca que, si bien los indicadores empiezan a mostrar señales alentadoras, el destino de la pandemia está en gran parte en manos de la sociedad. Por eso insiste en que la población debe mantener la guardia bien alta, no confiarse y continuar con los cuidados. “Los indicadores van mejorando, incluso porque venimos de días en los que hubo más aperturas, pero hay que ser cautelosos: el mundo nos ha mostrado que puede haber serios rebrotes”, agregó.

Descenso

Respecto de ese contexto y de la tendencia en los reportes, el ministro de Salud porteño,


Fernán Quirós,

indicó en su habitual conferencia matutina que luego de un largo período de estabilidad de entre 1100 y 1300 nuevos casos diarios de coronavirus, en la última semana el distrito registró “un descenso de esos valores” a un rango que va entre 900 y 1100 de promedio por día.

Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria porteño, no cree que la curva de contagios se desacelere abruptamente, pero nota que hay un claro amesetamiento y ahora un leve descenso de los casos.

Para llegar a este punto, el funcionario entiende que la estrategia agresiva de testeos fue la clave para empezar a descabezar la pandemia. “Hicimos una estrategia de testeos por anillos que luego profundizamos, como también fuimos ampliando la capacidad para testear. De los 300 por día que podíamos hacer al principio de la pandemia, pasamos a los 4000 que hacemos ahora. Eso nos permitió pasar de testear solo a los convivientes, primero en los barrios populares y luego en la ciudad formal, y ahora poder hacerlo con todos los contactos estrechos, sean convivientes o no, y más allá de si presentan síntomatología”, explicó Battistella.

El funcionario describió que testear a los asintomáticos mediante una prueba de saliva fue fundamental para prevenir nuevos contagios, ya que hicieron 12.000 de esas pruebas y el 17% dio positivo.

Para implementar esos tests de saliva, la Ciudad hizo un estudio junto al Malbrán y se determinó que hay una correlatividad entre el resultado de un hisopado y el que se obtiene con una muestra de saliva que es del 88%.

Es decir que, si bien hay una diferencia en la sensibilidad del 12% entre una prueba y la otra, de este modo van a poder testear a todos los que no presentan síntomas, mientras que antes no se los testeaba; solo se realizaban pruebas de PCR a los pacientes con señales compatibles con la enfermedad.

Infecciones

Otro indicador que podría pronosticar la baja de los casos es que, según Battistella, cerca del 25% de la ciudad ya se ha infectado. Siguiendo experiencias de capitales de otros países, cuando el número de infectados alcanza ese porcentaje, las curvas se empiezan a desacelerar.

Roberto Debbag, vicepresidente de la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica, indicó que el número de contagiados en la Capital podría ser aún mayor: “El 3,6% de PCR positivos que tiene la ciudad significa que alrededor de un 35% de la población ya debería estar infectada”, dijo.

El leve descenso de los casos en la ciudad de Buenos Aires se da en medio de una gran disputa con el gobierno nacional para lograr nuevas aperturas y el retorno de las clases presenciales. El 31 del mes pasado, los bares y restaurantes del distrito porteño volvieron a sacar las mesas a la vereda para atender a sus clientes y el fin de semana pasado pudieron también sumar patios y terrazas. Que los casos bajen aun cuando la población se mueve con mayor libertad entusiasma a las autoridades porteñas y a los epidemiólogos.

En ese sentido, Battistella destacó que el riesgo principal son los encuentros a puertas cerradas, en las que el Estado no puede ejercer un control riguroso y la gente suele descuidarse. “En las entrevistas epidemiológicas vemos que las reuniones intradomiciliarias son el principal foco de contagios. Por eso preferimos que la gente se junte en un bar o restaurante al aire libre, donde las chances de contagio son menores. Además, en la vía pública podemos controlar lo que pasa y la presión social por mantener los cuidados es mayor. La gente no se suele sacar el barbijo en la calle”, concluyó Battistella.

Con la colaboración de Valeria Musse

Conforme a los criterios de

Más información

ADEMÁS

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *