Paris Saint-Germain ratificó su hegemonía en Francia con el poder de una billetera multimillonaria

Todos suponían que Rambo vencería a los soviéticos en Afganistán. Todos suponían que el Zorro escaparía del sargento García. Todos suponían que el señor Barriga sería golpeado por algún objeto contundente cuando llegara a la vecindad del Chavo. Y todos suponían que Paris Saint-Germain ganaría la Copa de la Liga de Francia​. Rambo venció. El…

Paris Saint-Germain ratificó su hegemonía en Francia con el poder de una billetera multimillonaria

Todos suponían que Rambo vencería a los soviéticos en Afganistán. Todos suponían que el Zorro escaparía del sargento García. Todos suponían que el señor Barriga sería golpeado por algún objeto contundente cuando llegara a la vecindad del Chavo. Y todos suponían que Paris Saint-Germain ganaría la Copa de la Liga de Francia​. Rambo venció. El Zorro escapó. El señor Barriga fue golpeado. Y Paris Saint-Germain ganó: con Ángel Di María y Mauro Icardi como titulares y un rato de Leandro Paredes en la cancha, venció por penales en la final a Lyon, tras igualar 0 a 0, y obtuvo su tercer título local en el año.

Esta deslucida victoria permitió que el PSG ratificara la hegemonía que en el terreno doméstico comenzó a establecer a partir del desembarco, en mayo de 2011, de Qatar Investment Authority. A golpe de una billetera multimillonaria, el fondo de inversión qatarí edificó un equipo que no encontró rivales en estos últimos años.

Este fue el sexto título en las últimas siete ediciones de la Copa de la Liga. Parecida es la situación en la Copa de Francia: la semana pasada consiguió la quinta coronación en los últimos seis años. Y en la Ligue 1 ganó siete de los últimos ocho torneos y fue subcampeón en el restante.

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La gran deuda (y el gran desafío) radica en el ámbito continental. Por eso el equipo capitalino se enfocará ahora en la Champions League: el 12 de agosto se medirá con Atalanta, ​en Lisboa, en uno de los duelos de los cuartos de final.

La gran incógnita es saber si en ese encuentro podrá contar con una de sus figuras, Kylian Mbappé, quien sufrió un esguince en el tobillo derecho en el partido ante Saint Etienne. A esa preocupación se sumaron otras este viernes: Layvin Kurzawa y Thiago Silva salieron lesionados y a Icardi se lo vio con una bolsa de hielo en el muslo izquierdo tras salir en el complemento.

Ángel Di María maniobra entre Leo Dubois y Maxence Caqueret. (Foto: CHRISTOPHE PETIT TESSON / EFE / EPA)

Ante un adversario valiente pero limitado, que plantó cara durante los 120 minutos y terminó con 10 hombres por la expulsión casi sobre el cierre del brasileño Rafael, el rey del fútbol francés mostró este viernes una llamativa falta de recursos para imponer sobre el césped la superioridad que la diferencia de potencial hacía presumir. Las pocas veces que generó riesgo chocó con la seguridad del arquero Anthony Lopes.

Entonces el conjunto dirigido por el alemán Thomas Tuchel debió jugar su suerte en los penales. En la serie de cinco, los ejecutantes fueron infalibles. Pero en el sexto disparo de Lyon, el burkinés Bertrand Traoré dudó y el costarricense Keylor Navas voló, despejó el balón y dejó el triunfo en el pie izquierdo del español Pablo Sarabia (había reemplazado a Icardi en el segundo tiempo), que no falló.

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Así, el PSG se quedó con la última edición de la historia de la Copa de la Liga, que a partir de la próxima temporada no se disputará con el objetivo de descomprimir el calendario futbolero francés.

Esta final no será recordada por su alto nivel de juego. No es de extrañar, teniendo en cuenta que los dos equipos están saliendo de una larga inactividad.

Simpatizantes de Lyon, en una de las tribunas del Stade de France. (Foto: GEOFFROY VAN DER HASSELT / AFP)

Para Lyon, fue el primer partido oficial desde que la pandemia de coronavirus ​obligó a suspender la Ligue 1 a principios de marzo. Para el PSG fue el segundo, tras la final de la Copa de Francia​ que la semana pasada le ganó 1 a 0 a Saint Etienne. El clima tampoco ayudó: el termómetro marcaba 31 grados cuando arrancó el duelo.

Quizás lo más llamativo de la noche, en virtud de los tiempos que corren, fue ver público en las tribunas del Stade de France. Tal como había ocurrido el viernes pasado en la final de la Copa de Francia, se permitió que 5.000 personas, algunas muy poco respetuosas de las pautas sanitarias elementales, asistieran al coliseo de Saint Denis, con capacidad para 81.000 espectadores.

Neymar toma un selfie junto a sus compañeros tras la consagración de París Saint-Germain en la Copa de la Liga. (Foto: FRANCK FIFE / AFP)

La medida se adoptó en días en que el país está experimentando un rebrote del coronavirus (este viernes se registraron 1.346 casos y 11 fallecimientos).

Lyon también continúa en carrera en la Champions, aunque está en un casillero anterior. El viernes próximo, el equipo dirigido por Rudi García visitará a Juventus ​en la revancha de una de las llaves de octavos de final que todavía debe resolverse. En la ida, los franceses ganaron 1 a 0.

HS

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