Luciano Benavides, de dormir con motos de juguete a correr el Dakar en el desierto de Arabia

Llegar a la Primera División del fútbol es un objetivo al que aspiran chicos y chicas argentinas. Pero existen otros anhelos de jóvenes unidos por el amor por los motores, la adrenalina y los deportes extremos. Luciano Benavides representa uno de esos sueños. Es que el mismo salteño que de pibe dormía con motos de…

Luciano Benavides, de dormir con motos de juguete a correr el Dakar en el desierto de Arabia

Llegar a la Primera División del fútbol es un objetivo al que aspiran chicos y chicas argentinas. Pero existen otros anhelos de jóvenes unidos por el amor por los motores, la adrenalina y los deportes extremos. Luciano Benavides representa uno de esos sueños. Es que el mismo salteño que de pibe dormía con motos de juguete sobre su cama y trazó un circuito en el patio de su casa, lo que hacía enojar a su madre por el desorden, competirá desde el 5 de enero en su tercer Dakar​. De las sierras de Salta al desierto de Arabia Saudita.

“Comencé a vincularme con este mundo a los 3 años y nunca más me distancié. Mi papá y mi hermano (Kevin) me transmitieron la pasión y desde ese momento los acompañaba a todos lados donde se corrían las carreras”, le cuenta a Clarín uno de los abanderados argentinos del Dakar 2020.

“De chico lo hacía como un hobby y realmente me divertía arriba de la moto. La pasaba muy bien cuando tenía la posibilidad de subirme y dar un par de vueltas”, describe el piloto de 24 años.

A la hora de hablar de su carrera, Benavides prefiere mirar por el espejo retrovisor y recordar cómo fue forjando su camino hasta llegar al Dakar. “A los 15 años corrí a nivel nacional y después me contrató KTM Argentina. Con ellos logré ser campeón dos veces y fui encontrando una regularidad que me permitió avanzar y mejorar en cada competencia”, explica.

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Jamás imaginé estar en el Dakar. Me acuerdo que lo veía por TV y era algo fascinante, pero creía que era imposible formar parte de eso. No tenía a la categoría como un objetivo”, cuenta al recordar lo que fue presenciar el arribo del Rally Dakar a la Argentina, donde la prueba pasó durante 10 años.

La participación de Kevin fue vital para que la oportunidad fuera una realidad y su llegada al Rally tomara forma. “Mi sueño era ser campeón del mundo en Enduro, hasta que se abrieron las puertas del Rally Dakar. Mi hermano fue uno de los responsables para que yo pueda competir”, confiesa.

Luciano Benavides, en la octava etapa del Dakar 2018, en Perú.
Foto: AP

Más allá de la buena química entre ambos, el menor de los Benavides tiene en claro que al momento de salir a competir, todo cambia: “Kevin es mi mano derecha y mi pilar en todo esto. Lo lindo de nuestra relación es que desde chicos tuvimos un lazo muy fuerte. Pero hay una realidad y es que competimos en equipos distintos (él, en el Red Bull KTM; Kevin, en Honda) y por eso buscamos superarnos”.

El 2019 fue un año de ensueño para Luciano, ya que fue galardonado como el mejor deportista salteño, además de que logró coronarse en el Mundial junior del Cross Country Rally, en los primeros días de diciembre.

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Pero el notable presente no lo desvía de su hoja de ruta, al punto de que las metas para el Dakar 2020 aspiran a mejorar lo logrado en la última edición. “El buen desempeño en 2019 me da expectativas para lo que se viene en Arabia Saudita, pero no me conformo con eso. La idea es aspirar a más y para cumplir con esa premisa tengo que enfocarme y estar al 100 por ciento en cada etapa. Además, tener dos Dakar encima te da experiencia y me brinda la posibilidad de encarar lo que viene con otro semblante, distinto al que tenía en 2018”, argumenta.

El gran sueño de Luciano es imponerse como campeón de esta prueba que nació en 1978 y que se destacaba por conectar el trazado París-Dakar, al punto de que esta última era la meta de la peligrosa expedición en el desierto africano. “Corro para ganar el Dakar, pero soy consciente que para lograrlo se debe tener experiencia, dedicación y trabajo. No me vuelvo loco para lograrlo, sino que intento cumplir lo que me propongo, pero sin desesperarme”, asegura.

Luciano Benavides, en camilla, luego de ser trasladado por el helicóptero sanitario de la organización del Dakar en 2018.

El 2018 le dejó un sabor amargo, porque en la décima etapa (unión Salta-Belén) sufrió una caída que le provocó fisuras en las vértebras. “Lamentablemente, no pude terminar la competencia”, sintetiza. Pero enseguida agrega: “Gracias a Dios, lo bueno se dio el año pasado, ya que finalicé entre los 10 primeros y pude superar el mal momento que me tocó atravesar hace dos años”.

Si el abandono en 2018 marcó su carrera, un año más tarde tendría la ansiada revancha con su noveno puesto en la general. “La fuerza mental y la preparación son fundamentales para cumplir las metas”, sostiene el motociclista.

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En relación a las lesiones y a los riesgos que implica ser parte de una prueba tan riesgosa como el Rally Dakar, Benavides prefiere no hablar con sus padres sobre cada detalle que debe atravesar para completar las etapas.

Mis papás sufren cuando me voy a correr, especialmente mi mamá. Son muchos días en los que estoy lejos de casa, porque uno tiene que llegar con tiempo de anticipación para hacer la puesta a punto y enfocarse de lleno en la competencia. Sinceramente, prefiero no darles detalles de lo duro que es enfrentar una prueba de tal magnitud”, explica.

Ante las aspiraciones para el Dakar 2020, el salteño se muestra con confianza y tiene en claro cuáles son los puntos fuertes que debe cumplir para mejorar su participación en la edición pasada: “Mi objetivo para el Dakar 2020 es terminar la competencia y mejorar el puesto del año pasado. No será una tarea sencilla, porque este rally tendrá una reglamentación diferente al de la edición pasada. Igual ese no es un impedimento para no dar lo mejor de mí”.

Luciano Benavides, sobre la KTM, en la pasada edición del Rally Dakar, en Perú.
Foto: Gentileza Red Bull

Otro de los puntos que aborda es la preparación previa- tanto física como mental- y cuáles son los principales requisitos que debe tener en cuenta a la hora de recorrer el caluroso desierto ubicado en Asia Occidental.

Me entrené todos los días, porque me preparé para sufrir. El desgaste físico será increíble, al punto de que haremos 500 kilómetros con 3 litros de agua y un calor inaguantable. A todo eso hay que sumarle lo complicado que es hacerlo sobre una moto, ya que la carrocería es uno mismo y los riesgos son bastante más altos que en otros vehículos”, describe.

Además de las dunas y los problemas que se presentan arriba de su moto, Benavides también se encarga de manejar el futuro de su carrera, con la particularidad de que no descarta la chance de subirse a un vehículo que no sea de dos ruedas.

“En el futuro me encantaría formar parte de los autos del Dakar o quizás correr en una categoría nacional del automovilismo -deja en claro-. Hace poco estuve con Matías Rossi y fue impresionante lo vivido arriba de un auto de carrera. Veré qué hago con mi futuro, pero no descarto nada que tenga un motor (risas)”.

Los mecánicos del equipo KTM se ocuparán de la moto de Luciano Benavídes después de cada etapa del Dakar 2020.
Foto: Gentileza Red Bull

Poner el cuerpo sobre las dunas

Desde el 5 de enero, la 42° edición del Rally Dakar será la primera disputada en Asia y contará con diversas modificaciones en el reglamento, en comparación con la última que se desarrolló en Latinoamérica.

Las miradas del mundo de los motores estarán enfocadas en las motos, camiones, autos y quads, que intentarán completar y ganarle al duro trazado que conecta Jeddah con Al Qiddiya. Pero la ruta no será una tarea sencilla para los pilotos, ya que el “roadbook” (sistema de navegación) será entregado 15 minutos antes de cada etapa y tendrán la ruta asignada por parte de la organización.

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En 2019, los pilotos contaban horas de preparación y la posibilidad de marcar por su cuenta los cruces, las partes importantes y los peligros del recorrido.

Este Dakar va a ser muy difícil, porque vamos a tener un sistema nuevo de navegación y la ruta ya estará predeterminada. Habrá que estar mentalizado al 100% y tratar de asimilar rápidamente las nuevas condiciones para no sufrir ningún imprevisto”, dice Benavides.

Luciano Benavides, en un alto de la preparación para el Dakar. Foto: Gentileza Red Bull

Otro de los puntos relevantes es la diferencia que existe entre las motos, autos y quads, principalmente por los riesgos que implica salir en primera instancia, más con un nuevo sistema de navegación. “Las dificultades que hay en motos no existen en otra categoría. La competencia se siente en cada etapa y aparte somos los primeros en salir a pista. Eso ya te marca que los riesgos que se corren son mayores”, enfatiza Benavides.

“Lo más difícil con la moto es manejar en las dunas. Siempre hay que ir mirando lo más lejos que se puede y a veces saber adivinar, porque no se sabe qué hay adelante. La clave para no perder el control es ir cortando las pendientes de costado”.

HS

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