¿Por qué un bilardista como Miguel Russo resultó el elegido de Riquelme para Boca?

¿Por qué Riquelme eligió a Russo? La respuesta más sencilla, que a veces suele ser la correcta, dice que juntos ganaron la Copa Libertadores de 2007, que aquella vez Román fue más decisivo que nunca y que esa química fue perfecta porque el técnico supo entender cuál era la cuerda que había que tocar con…

¿Por qué un bilardista como Miguel Russo resultó el elegido de Riquelme para Boca?

¿Por qué Riquelme eligió a Russo? La respuesta más sencilla, que a veces suele ser la correcta, dice que juntos ganaron la Copa Libertadores de 2007, que aquella vez Román fue más decisivo que nunca y que esa química fue perfecta porque el técnico supo entender cuál era la cuerda que había que tocar con el 10.

Pero pasaron doce años. Miguel Angel Russo cumplirá 64 el 9 de abril y Juan Román Riquelme ahora es vicepresidente segundo de Boca​, a cargo del manejo del fútbol. Y el enganche de antes le abrió la puerta al último técnico que lo ayudó a brillar.

Tratando de interpretar el paladar futbolero de Riquelme tal vez uno imaginaba otra elección para ungir como su primer entrenador. Alguien más menottista, digamos. Sin embargo prefirió un bilardista, diferente, pero bilardista al fin. Mostró así un costado menos romántico (no es un juego de palabras) y más pragmático. Allí Russo calza a la perfección. Hay tres cosas que Miguel conoce muy bien: el mundo Boca, Riquelme y la Copa Libertadores. Ninguna de ellas garantiza el éxito, pero unidas le han permitido recotizarse para volver a Boca. Conoció y supo manejar (tarea en la que otros entrenadores fallaron) al Román futbolista, pero el Román dirigente a cargo del fútbol es una incógnita. Hasta dónde llegará su opinión cuando el equipo salga a la cancha y hasta dónde su paciencia son preguntas que por ahora no tienen respuestas. Sí sabemos que Russo ha demostrado mucha habilidad para adaptarse a distintas situaciones desde su época de jugador del Estudiantes de Bilardo, con los medios opositores por ejemplo, o para bancarse sin reproches haber quedado fuera del plantel de la Selección que fue campeona del mundo en 1986 pese a haber participado de todo el proceso previo. También para aguantar en silencio otra frustración celeste y blanca, cuando siendo el elegido por Julio Grondona vio cómo el Jefe cambiaba de dirección y le daba el puesto a Maradona en la última curva.

Es que Russo siempre entendió el juego. El de adentro y el de afuera. Como volante central, equilibrando el talento de Trobbiani, Sabella y Ponce en aquel Estudiantes del 82/83. Como técnico, adaptándose a lo que fuera necesario, dirigiendo 15 equipos (en Argentina, Chile, España, México, Perú y Paraguay), entre ellos Boca, San Lorenzo y Racing.

“Yo sé lo que es Boca”, dijo este lunes. Y aunque fue muy cuidadoso para dar nombres de jugadores (los códigos primero) tiró un par de títulos impecables para los medios. Conoce el medio, entendió de joven cómo moverse con el periodismo, les escapó a los escándalos y ahora, con treinta años de trayectoria como entrenador y después de haber superado un cáncer de próstata, vuelve a Boca dispuesto a aprovechar todo ese bagaje. A principio de noviembre pasado, cuando nadie aventuraba este regreso, Miguel le dio una nota a Clarín. Allí Mariano Verrina le preguntó si imaginaba a Riquelme como dirigente. “Es una persona a la que quiero mucho y con la gente que quiero mucho lo único que puedo hacer es acompañarla en lo que elija, lo que sea. Y en el plano que me necesite o pueda ayudarlo voy a estar con él”, fue su respuesta, algo así como la profecía autocumplida en versión boquense.

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