The English Game: ¿existieron los protagonistas de la miniserie que cuenta los orígenes del profesionalismo en el fútbol?

Mientras juegan al billar, Fergus Suter le dice a Arthur Kinnaird: “Un hombre trabaja desde las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche, seis días a la semana, y apenas gana lo suficiente para poner comida en la mesa, tiene que competir con hombres como ustedes, descansados, bien alimentados, con mucha práctica,…

The English Game: ¿existieron los protagonistas de la miniserie que cuenta los orígenes del profesionalismo en el fútbol?

Mientras juegan al billar, Fergus Suter le dice a Arthur Kinnaird: “Un hombre trabaja desde las 5 de la mañana hasta las 9 de la noche, seis días a la semana, y apenas gana lo suficiente para poner comida en la mesa, tiene que competir con hombres como ustedes, descansados, bien alimentados, con mucha práctica, ¿te parece justo?”. El otro responde: “Amo este juego, como todos mis amigos de la Football Association, aunque ustedes piensen lo contrario”.

El diálogo es una de las últimas escenas de The English Game (Un juego de caballeros, en la traducción en español), la serie británica que intenta mostrar los orígenes del fútbol moderno. Aunque parecen dos posiciones encontradas, Fergus y Arthur están más cerca de visualizar el futuro del fútbol, mucho más que el resto de sus contemporáneos. El profesionalismo, el fair play, la lealtad y la pasión son los ejes de la génesis del juego.

¿Existieron Fergus y Arthur, dos de los protagonistas de esta miniserie de seis capítulos, o simplemente fueron parte de la imaginación de Julian Fellowes, el premiado novelista y guionista, autor también de Downton Abbey?

Lo interesante de esta ficción es que se apoya en dos pilares reales. Suter, escocés, trabajador, es considerado el primer jugador profesional del fútbol inglés.

Jugaba en Partick, lo tentaron con un “trabajo” en Darwen y luego se fue al Blackburn Rovers. Sin embargo, la serie se toma una licencia y Suter pasa al Blackburn Olympics por 100 libras, un dineral para la época en la que los jugadores aún no tenían permitido cobrar por jugar.

Suter jugó la final de la FA Cup en 1882 con el Rovers y no fue campeón. En cambio, el Olympics fue campeón en 1893 tras derrotar en la final a Old Etonians (en la miniserie, Suter hace los dos goles del triunfo).

Kinnaird, en cambio, fue dirigente de la FA desde 1869, primero tesorero y luego presidente. Hijo de un banquero, estudió en Cheam, Eton y Cambridge, los Public Schools de la elite británica que tenían al football como su gran pasatiempo. Primero fue campeón de la FA Cup con Wanderers y luego con Old Etonians.

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Más allá de las historias de amor que forman parte de la serie, también aparecen otros personajes que fueron clave en los inicios del mundo moderno. Junto con Suter llegó a Darwen el delantero James Love. Con la presencia de ambos, este equipo de obreros (9 amateurs y 2 profesionales encubiertos) llegó a los cuartos de final de la FA Cup en 1879, algo que ningún equipo había logrado antes.

Quedan eliminados con Old Etonians, el equipo de Kinnaird, después de tres encuentros. En el primero, perdían 5-1. En el entretiempo -muestra la serie-, Suter pide jugar de otra manera: a los pases, que corra la pelota y no el jugador. “Tu forma de hacer pases es el futuro del fútbol”, le dice el dueño de la fábrica de Darwen, que lo había contratado.

El 5-5 existió en la historia y se jugó el 13 de febrero de 1879. No hubo tiempo extra porque no se había acordado. Francis Marindin era el arquero de Old Etonians pero también presidente de la FA, es otro de los protagonistas de la serie. “Las reglas están para cumplirlas”, exige con voz de caballero inglés.

El segundo partido terminó 2-2 y el tercero, ganó Old Etonians 6-2. “Fue un gran partido”, le dice Kinnaird a Suter, quien, enojado, le retruca: “No jugaste, golpeaste. No me dejaste jugar”. En el siglo XXI todavía siguen vigentes las discusiones entre los que los que quieren jugar y los que sólo quieren ganar.

Los diálogos más jugosos suceden cuando el Blackburn está a punto de ser eliminado de la FA Cup de 1883 por tener jugadores profesionales. “Fue nuestro invento, el punto es que tomamos un pasatiempo cualquiera, que tenía reglas distintas y en Eton, Harrow, lo convertimos en un juego para caballeros”, brama Marindin en una cena de amigos. Y agrega: “Hubo peleas, vandalismo, si no hacemos algo con nuestro juego, que conocemos y amamos, se perderá para siempre”.

“Suenas igual que un niño que se lleva el balón porque le asusta perder”, le retruca su amigo Kinnaird, cada vez más convencido de aprobar el profesionalismo. “Ustedes no tienen que trabajar para jugar. No están agotados antes del partido. No podemos mejorar si no nos pagan”, acusa Suter.

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Ante la posibilidad de mantener la sanción a Blackburn, hay amenaza de escisión. Las ligas dejarían la FA y se alinearían en otra asociación con Arthur Kinnaird a la cabeza. Algo que descoloca a sus amigos. “Nos acercamos al día en que seremos irrelevantes. Ellos seguirán su propio camino y en cinco años la FA no será nada”, enfatiza Kinniard.

“¿Debemos entregarle el fútbol a la clase obrera?”, se queja Marindin.

“No –contesta Kinniard–, debemos compartir el fútbol con la clase obrera”.

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El fútbol pasó a ser profesional en Inglaterra a partir de 1885. Fergus Suter continuó jugando en Blackburn Rovers hasta 1889. Kinniard fue presidente de la FA hasta su muerte, en 1923. El próximo 26 de octubre se cumplirán 157 años de la organización del deporte más popular del mundo.

MFV

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