De la cocina a la terraza: cómo se entrenan los atletas argentinos para no perder la forma física y la motivación en tiempos de coronavirus

La pandemia del coronavirus obligó a parar el deporte en Argentina y en casi todo el mundo. Desde las ligas de fútbol y la NBA hasta los circuitos de tenis y la Fórmula 1, pasando por torneos que formaban parte del camino hacia los Juegos Olímpicos de Tokio​, que este martes fueron aplazados para 2021. Sin…

De la cocina a la terraza: cómo se entrenan los atletas argentinos para no perder la forma física y la motivación en tiempos de coronavirus

La pandemia del coronavirus obligó a parar el deporte en Argentina y en casi todo el mundo. Desde las ligas de fútbol y la NBA hasta los circuitos de tenis y la Fórmula 1, pasando por torneos que formaban parte del camino hacia los Juegos Olímpicos de Tokio​, que este martes fueron aplazados para 2021. Sin competencias y con la necesidad de quedarse en sus casas para colaborar en la lucha para frenar el avance del COVID-19, los atletas argentinos vieron cómo de un día para el otro sus rutinas cambiaron completamente.

Acostumbrados a estar activos, a entrenarse todos los días y a viajar y a competir en diferentes lugares del planeta, ¿cómo manejan los deportistas sus nuevas vidas en el “encierro” y la incertidumbre de no saber cuándo todo volverá a la normalidad? ¿Y cómo hacen para mantenerse activos cuando sus condiciones de entrenamiento ya no son las mismas? 

“Es una situación rara, que cambia día a día. Nosotros teníamos que arrancar a entrenarnos la semana que empezó todo este problema. Cuando habló el presidente y suspendió las clases, el cuerpo técnico, con un criterio lógico, dijo que no nos podíamos juntar a trabajar, que teníamos que colaborar y quedarnos en casa. Nos pasaron un plan para que cada uno haga por separado. Y con esta medida de la cuarentena obligatoria, nos mandaron otro plan. Y así estamos hoy, haciendo cada uno lo que puede dentro de su casa y adaptándose a las posibilidades que tiene”, le a Clarín Pedro Ibarra​, capitán de los Leones, campeones olímpicos en Río de Janeiro 2016​.

Juan Manuel Vivaldi, arquero de ese seleccionado, amplía: “No es una situación ideal, convencional ni cómoda, pero es lo que toca por un tema de salud mayor y mucho más importante. Así que hay que adaptarse. Yo estoy en un departamento y hago lo que puedo en el balcón. Otros están en una casa con patio, alguno tendrá un jardincito y otro lo hará en el living. Estamos en contacto diario con el preparador físico, que nos manda los trabajos y nosotros le pasamos la devolución. Lo importante es tratar de mantenerse en movimiento o hacer algo para no quedar todo este tiempo de cuarentena sin hacer nada”.

Sabrina Ameghino, campeona panamericana en el K1-200 de canotaje​ en Lima 2019, se pudo armar un mini gimnasio en su casa. “Pedí permiso en el club Naútico Ensenada, en el que yo entreno, para sacar material mío y del club. Después, hablé con Diego Cánepa, director técnico nacional, y le pregunté si existía la posibilidad de tener un ergómetro, que es un simulador de kayak, en mi casa”, explica.

“Nosotros teníamos un plan de trabajo y lo estoy siguiendo, con algunas modificaciones por esta situación. La parte de la preparación física y del gimnasio -trabajo con Sebastián Pascuas- la puedo realizar casi completa. Y el entrenamiento en el agua, que hago con Pablo Bergero, la suplo con el ergómetro, que igual para mí no se parece en nada a lo que hacemos en el río al aire libre, pero te reemplaza de alguna manera el kayak para hacer ‘las sesiones de agua’“, comenta quien fue olímpica en la cita brasileña hace cuatro años. 

Distinta es la situación que está viviendo Jennifer Dahlgren​. “Realmente no pude adaptar mis entrenamientos. Lanzar obviamente es imposible y tampoco puedo entrenarme con la barra y los kilos que normalmente muevo en el gimnasio. Estoy tratando de moverme un poco cada día y hacer multigiros de martillo en el living de mi casa, pero estoy bastante parada a cero, si soy sincera. Hago zona media, abdominales, planchas, algunos saltitos para mantenerme activa… pero no es ni parecido a mi día a día”, cuenta la lanzadora de martillo, representante olímpica en los Juegos de 2004, 2008, 2012 y 2016.

Nelly Giscafré, psicóloga deportiva y coordinadora del equipo de psicología del CeNARD, explica que en esta situación inusual, la posibilidad de seguir moviéndose, aun con sus limitaciones, es muy importante para los deportistas.

Entrenar da seguridad. Y el deportista de alto rendimiento necesita seguridad, así que todos tienen sus planes y los siguen. Todos continúan entrenándose como pueden, porque esto es un parate que no sabemos hasta cuándo va a durar, pero después la historia continúa. Hacen entrenamiento físico, pero muchos también entrenan la cabeza. Cuando entrenás físicamente en la cancha, vas del músculo a la mente. Y cuando hacés preparación mental, vas de la mente al músculo. Por ejemplo, a través de las visualizaciones, pueden practicar cambios de gestos técnicos o visualizar estrategias o competencias con determinados contrincantes. Se trabaja también sobre las actitudes básicas, como la confianza, la autoestima y el control de las presiones”, explica quien durante muchos años fue la psicóloga de las Leonas ​y hoy sigue trabajando con muchos deportistas argentinos de alto rendimiento.

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Esos cambios en las rutinas de entrenamientos obligan además a los atletas a ajustar sus dietas, ya que sin tanta actividad, no necesitan ingerir la misma cantidad de calorías de siempre. “Estoy cuidándome más que nunca con la comida y vengo hablando seguido con mi nutricionista Pablo Gallo para ver si tenemos que modificar algo. Tengo mucho tiempo ahora, así que me las ingenio con recetas saludables y simples y estoy compartiéndolas en mis redes”, comenta Dahlgren.

Vivaldi analiza: “Uno está acostumbrado a comer e ingerir ciertas calorías diarias, porque el desgaste que se hace es muy grande. Y eso ahora no está, así que hay que adaptarse. Los nutricionistas también pasaron unos tips para que no desvariemos mucho con este tema. No es simple. Ahora que se puede salir poco para ir al supermercado: a veces se come lo que hay, no lo que uno quiere“.

En tanto, Ameghino reconoce: “Por ahora no cambié la dieta, pero vengo bastante controlada. Recién van cinco días y todavía sigo comiendo en horario, prolijamente. Por suerte tengo la verdulería a la vuelta de casa, así que tengo mucha fruta por si quiero picar algo. Y mi nutricionista lo primero que hizo fue mandarme unos tips para la cuarentena, ja, ja. Por ahora vengo bien, pero en diez días seguramente estaré por arriba de mi peso porque no podemos quemar las mismas calorías sin los entrenamientos aeróbicos de siempre”. 

Las alteraciones en sus rutinas de trabajo y la preocupación por cuidar sus dietas y por la situación en general se suman a la incertidumbre de no saber cuándo volverán a entrenarse y a competir con normalidad. Y todo eso genera ansiedad, que cada uno maneja a su manera.

“Los atletas son personas muy activas, que están viviendo en el encierro. Algunos están muy ansiosos. Otros con miedo a contagiarse el virus y que sea grave, porque el deportista cuida su cuerpo, que es su herramienta de trabajo. Para algunos está también la ansiedad económica, porque se terminaron los torneos y no saben si van a tener plata más adelante. Pero esta incertidumbre de si se juega o no y de cuándo van a poder retomar sus actividades es lo más difícil. Si hay algo ansiógeno, es la duda. Es lo peor que hay. No saber qué va a pasar es lo más duro“, analiza Giscafré.

“Es complicado. Cuesta tener que adaptarse a esta nueva realidad, a no salir, a no poder entrenarse ni juntarse con el equipo, a no poder prepararse como corresponde. Estoy acostumbrado a estar afuera, a entrenarme siempre en lugares abiertos y con gente. Y se me están haciendo difíciles estos días, pero trato de ponerle la mejor onda y buscar alternativas acá en casa. Yo además tengo chicos. Entonces estamos tratando de inventar cosas para que se diviertan y, de paso, para que uno se distraiga. Y la vamos llevando, porque además sabemos que esto es lo que hay que hacer”, reflexiona Vivaldi. 

“La realidad es que estamos bastante conscientes de todo lo que está pasando, así que nos estamos tomando esto con muchísima calma y tratando de llevarlo lo mejor posible. Estoy en casa con mi hija Vera y nos estamos entreteniendo mucho con un gatito que ella había encontrado en la calle antes de que se viniera todo este lío. Y reorganizando la casa a pleno, porque intentamos hacer todos los días algo distinto. Mi familia también está bien, cuidándose en sus casas, y eso me deja bastante tranquila. Yo concentré todo enero y febrero y estaba por quedar concentrada en marzo también, entonces estoy disfrutando este tiempo con mi hija, que es mi cable a tierra”, cuenta Ameghino. 

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Dahlgren, por su parte, se mantiene ocupada con varios hobbies. “Trato de mantenerme positiva y de controlar lo que puedo controlar, que no es mucho. Estoy aprovechando para leer, que me encanta. Tejo crochet, dibujo, hablo con mi familia, juego con mi perrita, tiro pelotas de golf en el patio de casa… Por suerte siempre fui buena compañía conmigo y eso es cierto ahora más que nunca”, afirma la atleta.

Un enfoque similar tiene Ibarra. El capitán de los Leones aseguró: “Trato de no proyectar mucho y estar tranquilo. Lo más importante en estos días es la salud de todos y eso lo tenemos claro. Así que aprovecho para hacer cosas que no puedo hacer normalmente por una cuestión de tiempo y de viajes. Estoy pasando mucho tiempo con mi familia, con mi mujer y mis hijos. Los ayudo a hacer la tarea que les manda el colegio todos los días. Y trato de aprovechar el tiempo que quizás normalmente no tengo”.

Esa posibilidad de compartir con la familia, probar nuevos pasatiempos o disfrutar de algunos que tal vez tienen olvidados por sus ajetreadas vidas ayuda a calmar o generar menos ansiedad en los atletas.

Los deportistas de alto rendimiento tienen una vida muy exigida y nunca tienen tiempo de descansar. Se la pasan viajando y no paran, sobre todo en un año olímpico. Ahora están todos ‘descansando’ en un punto y están aprovechando para hacer un montón de cosas que habitualmente no tienen la chance ni el tiempo de hacer. O las ganas, porque terminan muertos después de los entrenamientos”, analiza Giscafré. 

Otro factor que aumenta la tranquilidad es la “universalidad de la pandemia”. “Esto no es algo que pasó en Argentina y que pone a los atletas argentinos en desventaja respecto al resto del mundo. Todos están igual. En Estados Unidos, Europa, Asia, Oceanía, todo el mundo está guardado, luchando contra el mismo enemigo. Eso nos unió a todos y los atletas saben que todos están en la misma situación“, explica la psicóloga.

Ibarra avala esa idea y asegura que aunque hoy están sin chances de entrenarse como siempre lo hacen y sin competir como tenían planeado -la Pro League, el torneo que debían estar disputando, está suspendida por ahora hasta el 17 de mayo-, eso no le preocupa mucho mirando al futuro.

“Es una situación rara, de incertidumbre total. Pero trato de pensar positivo. No me preocupa mucho que cuando volvamos a la normalidad vamos a tener poco ritmo de partidos porque esta es una medida mundial: estamos todos involucrados, todos parados. No es que hay ciertos países que están entrenando y nosotros quedamos en desventaja”, consideró el defensor.

En ese panorama lleno de dudas, este martes llegó una noticia para les lleva más tranquilidad a los atletas, al menos en lo que se refiere a sus vidas deportivas. El Comité Olímpico Internacional​ confirmó la postergación de los Juegos Olímpicos de Tokio, que no se disputarán entre el 24 de julio y el 9 de agosto próximos, sino en una fecha a confirmar el próximo año.

Es la decisión más lógica. No tiene que ver con preparaciones ni planificaciones deportivas, sino con la salud mundial. Tal vez no sea lo mejor para los atletas que venían apuntando a 2020 con una planificación de cuatro años, pero creo que de alguna manera los cuerpos técnicos se la van a rebuscar para que lleguemos en la mejor forma posible. Los ya clasificados pueden trabajar tranquilamente de cara a la nueva fecha, cuando se decida. Y los que todavía no tenemos el lugar definido, iremos trabajando con el objetivo de obtener la plaza. Habrá que amasar las ideas, planificar nuevamente y mirar un añito más adelante. Ojalá llegue, ja, ja”, comentó Ameghino.

Dahlgren coincidió: “Quedan muchos detalles por verse, pero me parece la decisión correcta. Lo más importante es poder frenar esta pandemia y cuidarnos entre todos. Esto además les va a dar tranquilidad a los atletas en países con cuarentena estricta como Argentina, donde no están pudiendo entrenarse”. Y agregó: “En lo personal, me posterga un año más el retiro, pero dado que vengo de una cirugía en el pie hace pocos meses hasta me puede favorecer ya que me da más tiempo para ponerme mejor”.

En tanto, Ibarra reconoció: “En lo personal cuesta asimilarlo, porque uno esperó este momento tanto tiempo, dando tantas cosas y dejando muchas otras de lado para llegar a Tokio. Y por ahí hoy, parece en vano. Pero es lo que hay que hacer. Pasar los Juegos para el próximo año es lo más coherente, entendiendo por un lado que muchísimos atletas no estaban clasificados, pero también que ante todo está la salud. Así que habrá que reorganizar y planificar todo para llegar de la mejor forma a 2021″.

Vivaldi reflexionó: “Dada la situación de salud mundial que se está viviendo en todos lados, no estaban dadas las garantías para celebrar los Juegos Olímpicos. Tampoco para que los atletas y los equipos puedan entrenarse para llegar bien y competitivos a Tokio. Eso está claro. Por eso creo que la decisión de posponerlos es la más lógica. En lo personal y para el equipo, seguirá siendo tiempo de esperar y ver cómo avanza todo esto en principio. Y después ver cómo podemos retomar el contacto y los entrenamientos, tener reuniones y volver a planificar de acá a la fecha nueva”.

Los atletas argentinos se van adaptando a esas nuevas rutinas que tuvieron que improvisar sin mucha planificación y cada uno vive el “encierro” a su manera. Aunque todos coinciden que hoy esa falta de entrenamiento y de competencia y esa imposibilidad para entrenarse como están acostumbrados a hacerlo no son el problema mayor.

“No hay que sacar realmente el foco de donde tiene que estar, que es concientizar, educar y que la gente realmente se quede en su casa para que esto termine lo antes posible y todo pueda volver a la normalidad“, comentó Ameghino.

Ibarra, Vivaldi y Dahlgren se alinearon detrás de ese mismo pensamiento: “Hay que poner el foco donde corresponde. Hoy la prioridad es la salud de todos y frenar esta pandemia. Lo demás, pasa a segundo plano”.

El fútbol y la soledad no se llevan bien

“El profe del club nos mandó un plan de trabajo. Es raro hacerlo en casa. Le tengo que meter motivación porque uno lo hace solo”, dijo Jesús Dátolo, mediocampista de Banfield.

El futbolista, al igual que todo el mundo, se está enfrentando a un nuevo escenario. La pelota dejó de rodar por el brote del COVID-19. Y los jugadores están encerrados en sus casas con sus familias, con una rutina de entrenamiento para mantenerse en forma. No es lo mismo. Rompieron con su rutina cotidiana y les falta un incentivo primordial: el grupo humano y la pelota.

Los jugadores están aislados. Y hay un factor fundamental en todo esto: su cabeza. ¿Cómo afectarán las medidas preventivas en ellos? La realidad es que, desde el aspecto motivacional, no es lo mismo. “Es difícil aventurar una fecha de regreso. Es imposible asegurar que el fútbol vuelva a jugarse a partir del 1° de abril”, aseguró Matías Lammens​, ministro de Turismo de Deportes.

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Ante este nuevo mundo, Clarín habló con dos psicólogos que trabajan con planteles de fútbol y que se encargaron de explicar por qué se da esa falta de motivación. Uno de ellos es Marcelo Roffé, quien trabajó en trece clubes y en las selecciones de Argentina y Colombia durante la gestión de José Pekerman​.

“Lo que dijo Dátolo es absolutamente cierto. Hay que reinventarse. El fútbol es un deporte de equipo, se entrena en conjunto y hacerlo solo no es fácil. Requiere de una nueva adaptación mental, de cambiar el chip y de entender que hay que hacerlo por el solo hecho de mantenerse activo, siendo un deportista de elite en tiempos de pandemia y en un nuevo escenario social”, enunció.

En la misma sintonía, Darío Mendelshon, psicólogo de Deportivo Merlo, que trabajó con 19 planteles, aportó: “El chiste de uno y el comentario de otro hace que sea todo más llevadero. En una actividad grupal como es el fútbol, si se hace individual, fastidia. Además, está comprobado que al jugador le das una pelota y hace muchas más cosas que si se la planificás físicamente sin el estímulo de la pelota. Entonces, al estar solo y no tener una pelota, se le hace insoportable”.

Ambos especialistas coincidieron en la importancia del aliento de los preparadores físicos. “El profe les está encima siempre. En todos los planteles prefieren que el profe esté pendiente. Ellos son muy humanos y ahora no se van a borrar”, dijo Roffé. Sin embargo, Mendelshon cree que la falta de control diario “sólo infiere en los jugadores que no son tan profesionales”.

Mendelshon dijo que “el ser humano ya tiene motivación” y que lo que hay que lograr es “una activación emocional”. ¿En qué consiste esto? “A partir de conocer la motivación de la persona, hay que tratar de activarla en la cuerda que vos sabés que le puede ser útil”, profundizó.

A lo mismo se refirió Roffé, quien aseguró que “la motivación es un proceso dinámico, con varios altibajos”. Y agregó: “Hay una motivación básica, que tiene que ver con tus metas y objetivos, y hay otra motivación cotidiana. Lo que hay que buscar son motivaciones cotidianas en el día a día, que tengan que ver con metas de excelencia y con el desempeño más que con el resultado“.

El estado mental y la motivación de los jugadores pueden atravesar distintos niveles en este período de aislamiento. Por eso, Roffé recomienda “escuchar música, leer, jugar a juegos de mesa, al ajedrez, que agiliza la mente, y mirar películas” para evitar picos de estrés, aburrimiento, manejar la ansiedad y controlar el miedo ante lo desconocido.

En ese aspecto, Mendelshon explicó que es normal que esto ocurra. “La gran mayoría de los futbolistas disfruta de ir a entrenarse todos los días. Además, están acostumbrados a una descarga física diaria de por lo menos una hora u hora y media. Y eso, si no tenés un espacio donde vivís, se complica por una cuestión de que tu cuerpo está acostumbrado a eso. Es un cambio de paradigma para todos, no sólo para el futbolista, que además cuenta con el agravante de la necesidad de descarga física”, aseveró.

Los jugadores, además, cuentan con un problema más. No tienen la certeza clara de cuándo volverán a las canchas. Si bien aparece el 31 de marzo en el horizonte, la emergencia sanitaria empeora y se espera que siga así en los próximos días. 

“En este cambio de chip, hay que prepararse. Esto se sabe cuándo empieza pero no cuando termina. Hay que tener empatía, ponerse en el lugar del otro y hay que tener solidaridad“, reflexionó Roffé, autor del libro “¿Y después del retiro qué?”. Además, para estos casos recomienda el entrenamiento mental y la terapia a distancia, considerando que no es lo mismo que de forma presencial, pero que ayuda a lograr los objetivos. Desde hace 15 años, trabaja con deportistas que están en el exterior.

En Deportivo Merlo, Mendelshon y el cuerpo técnico del club decidieron darle una planificación a cada jugador para que haga las actividades en sus viviendas. De todas formas, no sabe cómo va a resonar en los futbolistas la idea de que el retorno del fútbol argentino sea incierto. “Esto que está pasando es inédito. No sé cómo va a repercutir en el futbolista, pero sé que después vamos a tener que recibirlos uno por uno y ver qué hacer en cada caso para tratar de activarlo de la mejor manera y lo más rápido posible”, explicó.

MFV

​HS


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