Premios Oscar: lo que hay detrás de un film nominado

Con toda razón alguien podría preguntarse por qué hay películas nominadas al Oscar cuyos directores resultan olímpicamente ignorados por la Academia de Hollywood. ¿Cómo se explicaría el reconocimiento a una determinada película si su responsable no resulta valorado de la misma manera? La única manera lógica a primera vista de resolver este interrogante sería aplicar…

Premios Oscar: lo que hay detrás de un film nominado

Con toda razón alguien podría preguntarse por qué hay películas nominadas al
Oscar cuyos directores resultan olímpicamente ignorados por la
Academia de Hollywood. ¿Cómo se explicaría el reconocimiento a una determinada película si su responsable no resulta valorado de la misma manera? La única manera lógica a primera vista de resolver este interrogante sería aplicar la fórmula de la equivalencia perfecta. Cada película nominada al Oscar debería tener su correspondiente nominación en la categoría de los directores.

Pero las cosas casi nunca suelen darse de manera lineal en el fascinante mundo del entretenimiento. Sobre todo cuando empezamos a notar cuáles son los nombres que aparecen debajo del título de cada título que obtiene una candidatura al Oscar como mejor película. Esos nombres corresponden a sus productores. Puede estar incluido entre ellos el del director, pero no en ese carácter, sino en condición de productor.

El Oscar es un premio que otorga la industria. Mejor aún, es el premio anual más importante de la industria del entretenimiento más importante del mundo. Por lo tanto, el máximo galardón dentro de la ceremonia debería entregarse a aquélla película que para la Academia de Hollywood exhibe y destaca más que ninguna otra en esa temporada el talento de esa industria. El crítico Leonardo D’Esposito escribió ayer en Twitter, precisamente, que el Oscar a la mejor película no es más que un premio a la “producción integral” y recordó con agudeza que Alfred Hitchcock siempre dijo que no había ganado el Oscar cuando Rebeca, una mujer inolvidable, triunfó como mejor película en 1941.

¿Esto quiere decir que no se reconocen méritos artísticos a una película ganadora del Oscar? Todo lo contrario. Buena parte de lo que corresponde a los “rubros técnicos”, expresión que siempre reaparece cada vez que se acerca el Oscar, está hecho por artistas: escenógrafos, directores de fotografía, editores, músicos. En sus manos y las del resto del enorme equipo que hace una película, con un director y varios productores detrás, las herramientas “técnicas” de toda película se ponen en movimiento como expresión artística.

Aquí está la fascinación del Oscar, y lo que hace distinta a esta ceremonia de entrega de premios de su par en alguno de los grandes festivales del mundo. Uno y otro pueden llegar a coincidir en algunos reconocimientos. El premio que Venecia le dio a Joaquin Phoenix como actor en septiembre pasado es muy probable que se repita en Hollywood el 6 de febrero. ¿Y Parasite? Ganó en Cannes como mejor película y también puede ganar el Oscar, por qué no. Pero lo que miran los casi 9000 votantes de la Academia de Hollywood en su mayoría tiene que ver en el fondo con las características de su producción.

Tal vez por eso muchos creen que la película que está mejor parada en este momento para ganar el Oscar es Había una vez… en Hollywood. Un tributo inmejorable a quienes construyen delante y detrás de las cámaras ese tipo de “producción integral” que define al premio desde siempre.

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