La Dolfina y Cambiaso escriben la historia grande del polo mundial

Primero, hay que referirse a las postales que dejó Palermo…A esa primera que fue la de más de 12 mil personas que colmaron las tribunas y los pasillos del escenario más importante del polo mundial para ver el partido más esperado del año. Después apareció la de ese segundo chukker en el que el campeón…

La Dolfina y Cambiaso escriben la historia grande del polo mundial

Primero, hay que referirse a las postales que dejó Palermo…

A esa primera que fue la de más de 12 mil personas que colmaron las tribunas y los pasillos del escenario más importante del polo mundial para ver el partido más esperado del año. Después apareció la de ese segundo chukker en el que el campeón empezó a marcar la diferencia en base a orden, taqueo y caballada ante un equipo que fue pura anemia ofensiva en ese arranque y al que, indudablemente, le pesa el hecho de enfrentar a su gran adversario en esa cancha 1. Luego fue el turno de ese par de reacciones del perdedor en el tercer y sexto períodos en los que algunos se ilusionaron con una heroica, como la de la definición de Tortugas en ese mismo lugar hace exactamente un mes.

No se puede pasar por alto en el repaso la espectacular caída de Juan Martín Nero que paralizó los corazones de todos en el séptimo capítulo (el anca de su yegua aplastó su cabeza contra el césped y, sin duda, el casco sirvió para que el back sólo sufriera golpes fuertes en un hombro y una pierna). Y tampoco se pueden soslayar los dos goles del brasileño Rodrigo Ribeiro de Andrade que ingresó por Nero y aportó su capacidad de definición cuando se fue a jugar de delantero para decidir la historia.

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Pero la imagen más rotunda, la que queda en la memoria, es la de ese abrazo sentido de Adolfo Cambiaso, el padre de la criatura, y el uruguayo David Stirling en el medio de la cancha. En ese abrazo, que después se trasladó al resto del palenque, se hizo carne la emoción de una organización por una nueva consagración en el torneo que todos quieren ganar pero que sólo obtiene La Dolfina en los tiempos modernos que corren. O al menos los tiempos que van desde 2011 al presente. Porque ese año fue el de la decisión del mejor polista del mundo de rodearse de Stirling, Pablo Mac Donough y Nero para formar, quizá, el mejor seleccionado de todos los tiempos, sólo comparable con aquel Coronel Suárez de los Harriott y los Heguy. En épocas muy distintas, está claro.

Con tiempo y manejando la bocha, Cambiaso hizo lo que quiso en ese segundo chukker en el que La Dolfina sacó una ventaja de tres goles con tres tantos del mejor del mundo. Fue el pasaje del partido en el que Ellerstina no encontró jamás el ritmo y la fórmula para contrarrestar al rival. Sólo cuando Facundo Pieres se puso a su equipo al hombro, pudo acercarse en el marcador y pasar del 5-1 al 5-4 primero y del 12-5 al 12-9 después. Pero siempre con el tablero marcando la ventaja de La Dolfina.

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En definitiva, el 16 a 12 final fue un acto de justicia para un campeón que buscó más y que encontró más, que siempre fue más efectivo en los throw in(cuatro de sus goles vinieron desde la reanudación del juego) y que tuvo una producción de conjunto mucho más equilibrada ante las individualidades desperdigadas de Ellerstina.

Para La Dolfina fue su 13° grito en Palermo -el séptimo consecutivo- para quedar apenas a dos del segundo conjunto más laureado de todos los tiempos:Hurlingham. El mítico Coronel Suárez, con 25, está lejos. Pero ¿tan lejos para un conjunto que mantiene su motivación intacta y que con su formación actual perdió uno sólo de sus 40 partidos en nueve temporadas en el Argentino Abierto y apenas siete de los 101 que disputó en la Triple Corona?

Cambiaso está intacto. A los 44 años se exige mucho menos en el exterior y físicamente está impecable. Le podrá doler la espalda en algún momento pero a la hora de salir a la cancha marca la diferencia con su talento, su jerarquía, su hambre y esas ganas locas que tiene de compartir -más temprano que tarde- equipo con su hijo Adolfo y sus sobrinos Bartolomé y Camilo Castagnola. Ayer sumó su 16° título en el Abierto y está a uno de Alberto Pedro Heguy para subirse a un podio que en lo más alto muestra a Juan Carlos Harriott y Horacio Heguy con 20 conquistas. Hace no mucho se decía que alcanzar ese número era una utopía para él. ¿Alguien puede tener dudas hoy de que dará todo para llegar a ese record?

La Dolfina y Cambiaso volvieron a escribir un nuevo capítulo de su historia. Que ya es grande. Que ya abarca bastante más que polo. Que ya es asombrosa y bestial. La Dolfina y Cambiaso lo hicieron otra vez. Es una fija que seguirán intentándolo. Es una fija que seguirán celebrando.

JCh.

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