Alumnos de todo el país compitieron en los autos eléctricos que fabricaron

Hubo variedad de carrocerías, motivos y colores muy vistosos Crédito: Fernando Massobrio Más de 100 escuelas técnicas participaron del desafío, que fomenta la sustentabilidad y el trabajo en equipo Cuando faltaban apenas unos segundos, la tensión era total y en las tribunas y los boxes reinaba el silencio. Abajo, en la pista y bajo el…

Alumnos de todo el país compitieron en los autos eléctricos que fabricaron

Hubo variedad de carrocerías, motivos y colores muy vistosos Crédito: Fernando Massobrio

Más de 100 escuelas técnicas participaron del desafío, que fomenta la sustentabilidad y el trabajo en equipo

Cuando faltaban apenas unos segundos, la tensión era total y en las tribunas y los boxes reinaba el silencio. Abajo, en la pista y bajo el sol, prolijamente alineados de a dos, casi un centenar de pilotos aguardaban en sus coloridos autos la ansiada orden. De pronto, flameó una bandera argentina, el relator gritó “¡largaron!” y el Autódromo estalló en vivas, mientras las máquinas partían a toda velocidad hacia la primera curva.

Así, a pura adrenalina, con mucho público y sin una nube en el cielo, comenzaba ayer por la tarde en el
autódromo porteño Oscar y Juan Gálvez la
carrera Endurance, la última y más importante de la
edición 2019 del Desafío ECO YPF: una competencia que reunió durante dos días a
900 estudiantes de más de
100 escuelas técnicas de todo el país que pilotearon
autos eléctricos armados por ellos mismos. Vehículos de emisión cero, amigables con el medio ambiente.

Fue el resultado de un largo trabajo iniciado en cada escuela varios meses antes. A partir del mismo kit de elementos básicos -una batería, un motor, el volante, el manillar y las ruedas- los chicos, con ayuda de sus docentes, desarrollaron su propio auto eléctrico que debía cumplir ciertas reglas respecto del peso, las dimensiones y las características, establecidas por la Federación Internacional de Automovilismo (FIA). La creatividad de los estudiantes quedó a la vista en la gran variedad de carrocerías, de motivos y colores muy vistosos, con nada para envidiarles a las curvas de un auto deportivo. Eso sí: la velocidad máxima de los coches es de 45 km/h.

“Es una experiencia educativa muy rica: trabajar en equipo una actividad exigente en la que los chicos tienen que atender distintos temas, superar contratiempos, manejar los nervios. Y también está la parte técnica, el contenido. Los chicos lo viven con muchísimo compromiso”, explicó Ludovico Grillo, director de la Escuela Técnica Roberto Rocca, de la localidad bonaerense de Campana. También ponderó la importancia de enseñar el valor de las tecnologías sustentables: “Estamos formando jóvenes que van a trabajar en el mundo industrial y tiene que ser de una manera sustentable, reciclando y aprovechando mejor la energía”.

Es la segunda vez que la escuela Roberto Rocca participa del evento. Esta vez, con la escudería Nº 56. Luis María Moroni, uno de los pilotos de 14 años, contó al pie de su vehículo cómo fue el entrenamiento final: “Usé la cancha de básquet de la escuela para dar vueltas, hacer ochos, conocer el auto y sus límites y llegar preparado para las pruebas”, describió. A su lado, el profesor Martín Torres, de la materia Diseño y Procesamiento Mecánico, compartió el proceso previo: “Fue un trabajo conjunto de varias materias que duró ocho meses. No solo le pusimos las ruedas y lo sacamos a andar y probar. También se hizo mucho rediseño, laboratorio, prototipado e impresión 3D. Los chicos aprenden a tomar decisiones, a gestionar, a tener contacto con proveedores”.

Cada escudería contó con seis miembros (tres pilotos y tres mecánicos) y, por reglamento, incluyó al menos una mujer. Aunque cada escuela recibió el mismo kit de armado inicial, al llegar el sábado al autódromo se sortearon de nuevo los motores y las baterías, para que nadie comenzara con ventajas. Todas las provincias del país dieron el presente: para muchos, fue su primera visita a la Capital. “Esto es un sueño, porque desde que entré a la secundaria estaba pensando en ese desafío y peleamos mucho para estar acá”, dijo Genaro Peralta, piloto de 17 años de la Escuela Técnica Nº 1, Monseñor Enrique Angelelli, de Chamical, La Rioja.

Desde las tribunas, compañeros, docentes y familiares acompañaron con ganas: hubo bombos, redoblantes y hasta cantitos de aliento ensayados. “Vinimos todos en un colectivo, somos 60 personas”, explicó Cecilia Kanackowicz. Su hijo Stefano, de 19 años, cursa séptimo año en la Escuela Técnica Nº 1 de Chacabuco y fue el jefe mecánico de su escudería. “Es la primera vez que participa nuestra ciudad. Y es algo muy lindo: los chicos dedicaron muchas horas de esfuerzo para estar acá”, agregó.

El sábado se corrieron las pruebas clasificatorias y de destreza, y ayer fue el turno primero del sprint femenino y luego del Endurance. La primera fue una carrera a tres vueltas de duración piloteada solo por mujeres, que quedó en manos de la Escuela IPEM Nº 50 Ingeniero Emilio F. Olmos, de San Francisco, provincia de Córdoba.

El Endurance fue una competencia de 80 minutos de duración con recambio de pilotos a mitad del recorrido. La recarga de la batería era penalizada con tiempo extra, por lo que parte del desafío fue diseñar una estrategia para aprovecharlas de la forma más eficiente y evitar que se agotaran. El equipo ganador fue la Escuela Técnica Nº 11 Manuel Belgrano, del barrio porteño de San Cristóbal. “Fue muy intenso, salimos en el puesto 55 y pudimos ganar muchas posiciones al principio. Después, fue aguantar y que mi compañero hiciera el resto. El año pasado por problemas técnicos no pudimos terminar la carrera”, relató Valentín Coccimiglio, de 19 años, uno de los pilotos del equipo triunfador.

En los entretiempos entre carreras, mientras en los boxes los chicos resolvían problemas técnicos y ponían sus autos a punto, el público disfrutó de otros espacios montados en las cercanías. Hubo exposición de autos eléctricos, híbridos y alternativos, simuladores de carreras, cursos de conducción eficiente y actividades de educación vial.


Valentina Flores, la piloto de la Escuela Técnica N° 11, del barrio de San Cristóbal

Una de las escuderías más aclamadas fue Recargadas, también de la Escuela Técnica Nº 11 Manuel Belgrano, la única con un equipo totalmente compuesto por mujeres. “Generamos redes entre chicas y tuvieron la oportunidad de participar. Hicimos todo a pulmón y vendimos rifas para poder financiarlo”, apuntó Karen Bogle, la docente a cargo. Al auto, pintado de verde furioso y con un signo radiactivo al frente, lo bautizaron Marie Curie, en honor a la pionera en el campo de la radiactividad. Valentina Flores, piloto de 14 años, compartió su emoción y la importancia de derribar prejuicios: “Me llena de orgullo estar acá. Y con haber hecho este auto ya ganamos, porque demostramos todo lo que las mujeres podemos hacer”.

El objetivo del Desafío ECO YPF, que va por su novena edición, es fomentar el desarrollo de los alumnos a través del automovilismo y el trabajo en equipo, con énfasis en la sustentabilidad, con vehículos que no emplean combustibles fósiles. Los ganadores fueron premiados con trofeos y medallas. Además, la Fundación YPF seleccionó el mejor proyecto de cada provincia, tomando en cuenta la idea del prototipo, el equilibrio de género, la innovación pedagógica y la utilización eficiente de los recursos: esas instituciones recibieron el kit inicial de forma gratuita y tuvieron todos los gastos de viaje y alojamiento pagos.

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