Vélez, de fiesta a 25 años del mayor logro de su historia

“Nadie nos quita lo bailado y hemos bailado bastante con sumo placer”. Las palabras finales de Carlos Bianchi ante la gente de Vélez en el estadio José Amalfitani revivieron uno de los hits de la década del 90: “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Carlos Bianchi todos la vuelta…

Vélez, de fiesta a 25 años del mayor logro de su historia

“Nadie nos quita lo bailado y hemos bailado bastante con sumo placer”. Las palabras finales de Carlos Bianchi ante la gente de Vélez en el estadio José Amalfitani revivieron uno de los hits de la década del 90: “Vení, vení, cantá conmigo, que un amigo vas a encontrar, que de la mano de Carlos Bianchi todos la vuelta vamos a dar”.

Un rato antes, José Luis Chilavert, otro de los protagonistas de la gesta en Tokio, donde hace 25 años -el 1° de diciembre de 1994- el equipo de Liniers derrotó 2-0 a Milan, con goles de Asad y Trotta, de penal, para ganar la Copa Europeo-Sudamericana había lanzado fiel a su estilo: “Este equipo hizo historia. Hemos catapultado a Vélez al mundo y lo hicimos por méritos propios, sin ayuda de ningún diurético ni la corrupbol”.

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El viejo salón de conferencias del estadio, ahora remodelado a nuevo para eventos, se llenó se sonrisas, abrazos y emociones. Fue el primer punto de encuentro de los campeones del mundo. El primero en llegar fue el paraguayo Chilavert, siempre puntual, y Roberto Pompei. Y al ratito ya estaba Bianchi, otro que en algún lado tiene la puntualidad inglesa, junto a su inseparable Margarita, su amor de toda la vida.

Bianchi decía hace 25 años que lo que había logrado el grupo, con esfuerzo redoblado, se iba a recordar por siempre, en 10, 30 y 50 años. Y ante el recuerdo, le dice a Clarín: “Es así y hay que festejarlo siempre”.

Carlos Bianchi, en el festejo de los 25 años del título intercontinental de 1994.
Foto: Mario Quinteros

La charla la interrumpe Victor Hugo Sotomayor. Con su inconfundible acento cordobés, se abraza al Virrey y le dice: “No te tenía como actor. ¡Qué videíto te mandaste!”, en referencia al que hizo junto con Margarita por los festejos de los 140 (70 años de cada uno), que se hizo viral.

De a poco fueron llegando todos: el Chino Flavio Zandoná, el Pepe José Luis Basualdo, Sandro Guzmán, el chileno José Luis Sánchez, el Pícaro Fabián Fernández, Marcelo Popeye Herrera, Carlitos Ischia, ayudante del Virrey, el profe Julio Santella, el doctor Ricardo Coppolecchia, el kinesiólogo Carlos Leoni y Mauricio Pellegrino, sobre el final.

Hubo ausentes con aviso: el Negro Marcelo Gómez está jugando un torneo en Brasil con el equipo que dirige en Independiente, Héctor Almandoz es técnico en Chile, Christian Bassedas tenía partido con la UAI Urquiza y el Turu José Luis Flores vive en España. Las ausencias más notorias fueron las de Roberto Trotta, autor del primer gol, y el Pacha Raúl Cardozo, el tercer jugador con más presencias en el club.

De esos 90 minutos, cada uno de los protagonistas recordó ante Clarín un momento. La anatomía de un instante. “La lesión del Negro Gómez en el precalentamiento nos paralizó. Pero pudo jugar y nos repusimos”, contó Pompei. “La atajada ante Massaro y otra frente a Boban”, precisó Chilavert. “Tenía una lesión crónica y gracias al cuerpo médico pude jugar. En algún momento pensé que me la perdía”, reflexionó Sotomayor. “En la primera que pude, lo metí un pechazo y le gané el duelo a Baresi. Y el gol, ese gol inolvidable”, enfatizó Asad.

José Luis Chilavert, en el festejo de los 25 años del título intercontinental de 1994.
Foto: Mario Quinteros

La segunda parte de los festejos fueron en el estadio, con los hinchas. Con Malena Guinzburg y Alvaro Norro en la conducción, los campeones fueron ingresando por la manga ante la ovación de la gente. En el centro de la cancha, sobre el semicírculo, con la réplica del afiche de la final, esperan el presidente Sergio Rapisarda y los tres vicepresidentes: Augusto Costa, Diego González y Adrián Peláez. Los esperaba la Copa y una réplica pequeña para cada uno.

Habló Chilavert y dijo: “Vélez es una gran familia. Han pasado 25 años y hay que disfrutar. No todos los días se puede derrotar a un equipo europeo”. Después, el Virrey puso en juego la memoria colectiva. “El tiempo pasa, vuela, no nos damos cuenta. Ya pasaron 25 años de esa epopeya. En enero de 1993 no nos imaginábamos que casi dos años después íbamos a ser campeones del mundo”, contó.

El festejo íntimo de los 25 años del título intercontinental de 1994.
Foto: Mario Quinteros

Y luego les habló a sus jugadores: “Ustedes son jóvenes, están vivos. Disfruten. De los campeones del 68, hay seis que se fueron. Ustedes están todos. También hay que tener memoria por los del 68, que fueron los primeros campeones”. Un rato después, Bianchi, Chilavert y Asad dieron una conferencia de prensa en la sala del tercer piso.

Enseguida, otro hit de la época bajó de las tribunas, ahora un poco más pobladas que en el inicio de los festejos. “Vélez Sarsfield de mi vida, gracias por esta alegría…”

De a poco, con Chilavert a la cabeza, con la Copa Europea-Sudamericana en una mano y la de miniatura en la otra, los campeones comenzaron a dar una nueva vuelta olímpica ante el delirio de los hinchas. Porque sólo hay 28 equipos que fueron campeones del mundo. Vélez es uno de ellos.

HS

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