El Indio Solari cantó virtualmente junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado

El Indio Solari en la pantalla del Malvinas Argentinas. Debajo, su banda, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado Crédito: Pablo Pendanx El futuro llegó hace rato y como vos no te lo esperabas. Después de casi tres años sin subirse a los escenarios, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado dieron el sábado su concierto a beneficio de…

El Indio Solari cantó virtualmente junto a Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado

El Indio Solari en la pantalla del Malvinas Argentinas. Debajo, su banda, los Fundamentalistas del Aire Acondicionado Crédito: Pablo Pendanx

El futuro llegó hace rato y como vos no te lo esperabas. Después de casi tres años sin subirse a los escenarios, Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado dieron el sábado su concierto a beneficio de Martín Carrizo, el baterista de la banda que debe afrontar un costoso tratamiento contra la Esclerosis Latera Amiotrófica (ELA), y en el cierre contaron con la voz del mismísimo Indio Solari, que cantó desde la pantalla en plan “virtual”, a través de una filmación grabada previamente en los estudios Luzbola. Un formato que en tres meses también utilizará Soda Stereo para revivir el espíritu de Gustavo Cerati, en un “nuevo último concierto”.

“¿Si el Indio va a volver a tocar en vivo? Eso no va pasar… a lo sumo buscaremos alguna forma digital para reemplazar ese contacto, pero para eso todavía falta”,
le había dicho Julio Sáez a La Nación, un año atrás, cuando todavía era mánager de Solari y tras aquel accidentado concierto de Olavarría, ante una multitud incalculable (150.000, 200.000 o hasta 300.000 almas según las diferentes estimaciones), que terminó con un saldo de dos muertos y cientos de heridos y que, sumado al avance de la enfemedad de Solari, dejaron a miles de fanáticos sin misa por un buen tiempo. Hasta este sábado.

Porque anoche no importó demasiado que el Indio no se subiera al escenario con Los Fundamentalistas. Más allá de apoyar la movida solidaria, el público ricotero llegó hasta el predio al aire libre del estadio Malvinas Argentinas, en La Paternal, para volver a cantar todos juntos esas canciones que son parte de su vida y que expresan su sentir. Era lo mismo si cantaba Gaspar Benegas, Baltasar Comotto, Pablo Sbaraglia o Sergio Colombo (los Fundamentalistas se turnaron la voz cantante, aunque Benegas se hizo cargo de la mayoría de los temas). Ellos estaban ahí para corear a grito pelado eso de que venía rápido, muy rápido, y se le soltó el patín, a él, que era el rey de esta jungla, se le soltó el patín. Al menos tan solo sea por una vez más, confirmando el poder de un repertorio sin tiempo ni lugar y homenajeando así a una lírica que, al parecer, será patrimonio nacional (y rockero) por muchos años más. Con o sin el Indio arriba del escenario.

De allí que de los veintiséis temas de la lista, dieciocho pertenecieran a Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, con muchos clásicos y hasta un inédito, “Honolulu”.

Desde el inicio con “Luzbelito y las sirenas” hasta el cierre con el pogo de “Ji ji ji”, el show resultó un karaoke multitudinario, con todos los rituales ricoteros, incluyendo un muñeco gigante de Solari con mameluco que se paseó en andas por el predio durante toda la noche. “Yo caníbal”, “Tarea fina”, “Queso ruso”, “Ropa sucia” y “Masacre en el puticlub” (con la participación de Lito Vitale, quien estuvo junto a los Redondos y los apoyó desde su primer disco,
Gulp!) fue la secuencia inicial de un concierto con gusto a revancha. Aquí, allá y en todas partes, con cánticos en contra de Mauricio Macri y caretas de Alberto Fernández entre el público.

Sergio Dawi tocó el saxo en “Etiqueta negra” y la hermana de Carrizo, Cecilia “Caramelito”, se subió al escenario para agradecer tanto sentimiento: “La motivación de este último tiempo, para mí, es Martín. Y con esta fuerza que le están dando, les aseguro que trasciende los cielos, el continente, trasciende todo. La próxima vez que esté tocando los va a tener a ustedes ahí”, dijo la ex conductora infantil, justo antes de que el himno “Juguetes perdidos” volviera a izar las banderas ricoteras.

El tramo final, cerca de la medianoche, contó con la sorpresa de Solari, al mando virtual de “Nuestro amo juega al esclavo” y “Un ángel para tu soledad”. El detalle que faltaba para que la jornada sumara pieles erizadas entre el sudor y la lágrima y la fiesta fuera completa. O casi. El futuro llegó hace rato en el mundo del espectáculo y tiene forma de holograma/pantalla. Al menos esta vez, fue por una buena causa.

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