Mary Cain, la gran promesa del atletismo estadounidense, acusó a Nike de haberle arruinado la carrera

“Yo fui la chica más rápida de Estados Unidos, hasta que firmé con Nike”. El título que encabeza el artículo en el que Mary Cain ofreció, en un video de 7 minutos, su testimonio este jueves en el New York Times, es elocuente.La chica era cosa seria en el atletismo. Con 16 años, pulverizaba récords. A…

Mary Cain, la gran promesa del atletismo estadounidense, acusó a  Nike de haberle arruinado la carrera

“Yo fui la chica más rápida de Estados Unidos, hasta que firmé con Nike”. El título que encabeza el artículo en el que Mary Cain ofreció, en un video de 7 minutos, su testimonio este jueves en el New York Times, es elocuente.

La chica era cosa seria en el atletismo. Con 16 años, pulverizaba récords. A los 17 años ya fue finalista del mundo en 1.500 metros y a los 18 fue campeona mundial junior en los 3.000.

Un potencial que no pudo pasar desapercibido para Alberto Salazar, destacado entrenador que formaba parte del Proyecto Oregon, un programa al que la marca de la pipa le había dado forma buscando desarrollar a los mejores y más rápidos atletas del mundo. El coach la llamó y la invitó a ser parte. Ella, que perseguía su sueño deportivo, ni lo dudó.

Alberto Salazar, durante una carrera en la que acompañó a Mo Farah en la Liga de Diamante de 2015. Foto: EFE

“Era el entrenador más famoso del mundo y me dijo que yo era la atleta más increíble que había visto en su vida”, relata Cain, que actualmente tiene 23 años. Su emoción no era para menos: Salazar fue el orfebre de talentos como Mo Farah, cuádruple campeón olímpico y séxtuple campeón mundial.

“Me uní porque quería ser la mejor mujer de la historia -afirma Mary, mirando a cámara-. En lugar de eso, fui emocional y físicamente abusada por un sistema diseñado por Alberto y avalado por Nike”. La mujer asegura que intentaban convencerla de que para ser mejor, debía ser más, y más, y más flaca.

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Cain denuncia también que no había nutricionistas ni psicólogos. “Era una banda de gente fanática de Alberto”, afirma antes de narrar que la pesaban delante de todos y le gritaban si no cumplía con las metas, o que la forzaban a perder 2 kilos si no ganaba una carrera. 

Según su relato, durante tres años perdió su período menstrual a causa de todo eso por llevar su cuerpo a límites que no estaba preparados para soportar. Más aún: se quebró cinco huesos.

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“Me sentía asustada, sola y atrapada. Empecé a tener pensamientos suicidas, me empecé a cortar”, dice Cain, al borde del llanto. Sin llegar a quebrarse, toma fuerzas y continúa: “Nadie hizo nada”.

Después de una carrera, una tarde lluviosa, les contó cómo se había estado autoflagelando: la mandaron a dormir. Ahí se cansó. “Fue el momento en que me di cuenta de que ese sistema era enfermizo”.

Mary Cain. Foto: runmarycain.com

“Ya no trataba de llegar a los Juegos Olímpicos. Trataba de sobrevivir”, asegura la joven, que renunció al equipo. Claro que, al no haber dicho nada por entonces, y al haber tenido rendimientos muy por debajo de lo que se esperaba de ella, a nadie le sorprendió que Mary se alejara. Desde afuera, parecía apenas el caso de una muchacha que no había estado a la altura de las expectativas que supo despertar.

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El pasado septiembre, Alberto Salazar fue suspendido por cuatro años. Sin embargo, no se debió a que se descubriera ningún tipo de maltrato de su parte hacia algún atleta: quedó involucrado en acusaciones de doping.

Hace menos de un mes, el Proyecto Oregon fue cancelado y se anunció que el CEO de la compañía dará un paso al costado el próximo enero de 2020.

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“No están siendo conscientes de que hay chicas cuyos cuerpos están siendo arruinados por un sistema abusivo. Ese sistema debe cambiar. Nike debe cambiar. No se puede eliminar un programa y sacar a una persona y esperar que todo cambie”, asegura, temerosa de lo que pueda pasar.

De hecho, se anima a dar un pronóstico poco alentador, aunque no se deja vencer por ello: “Creo que Nike renombrará el programa y pondrá viejos asistentes de Alberto a cargo. Necesitamos más mujeres en el poder. Yo caí en un sistema diseñado por y para hombres que destruyó cuerpos de chicas. Tenemos que protegerlas”.

Amante de la lectura, de la cocina, fanática de las series Game of Thrones y Riverdale y electora del Hombre Araña entre los superhéroes del universo de Marvel, ahora Mary sólo quiere seguir corriendo. Empezar, como dice, “un nuevo capítulo”. Que esta vez tenga sonrisas y sueños de medallas.

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