Quién quiere ser millonario: una maestra jubilada con Mal de Parkinson que escribe, pinta y ama la vida

Silvia, una historia de vida dedicada a la enseñanza. 9 de octubre de 2019  • 01:17 La sonrisa franca y la voz calmada de Silvia permiten inferir que seguramente fue una gran maestra. No quedan dudas cuando describe así su pasión: “Desde que nací dije que quería ser maestra, y volvería a serlo. Para mí…

Quién quiere ser millonario: una maestra jubilada con Mal de Parkinson que escribe, pinta y ama la vida

Silvia, una historia de vida dedicada a la enseñanza.
9 de octubre de 2019  • 01:17

La sonrisa franca y la voz calmada de Silvia permiten inferir que seguramente fue una gran maestra. No quedan dudas cuando describe así su pasión: “Desde que nací dije que quería ser maestra, y volvería a serlo. Para mí la docencia es un sacerdocio”.

Con 79 años, la maestra jubilada llegó a

Quién quiere ser millonario
acompañada de su hija Patricia, que empujaba su silla de ruedas. La vida de Silvia cambió en 2014, cuando le diagnosticaron una variante de Mal de Parkinson, que le atacó las piernas: “El Parkinson más conocido es el que la gente tiembla, pero el mío es rígido. Desde hace cinco años que estoy en silla de ruedas. Felizmente tengo los brazos bien, el cerebro bien y la vista bien. Yo pinto y escribo. Me dedico al arte, y voy a la escuela de arte. La paso bien”. También recita poemas, y hasta se animó, a pedido de Santiago, con el conocido Hay que encender una luz.

Como fanática del programa, Silvia ya había estado en emisiones anteriores formando parte del público, y de esa manera pudo compartir algunos momentos con Santiago del Moro y dejarle una carta. La sensibilidad en sus palabras fue tal, que logró ser una participante: “Primero no pensaba venir. Pero gracias al entusiasmo de la familia me animé, y acá estoy”, contó mientras su hija lloraba a su lado. No solo por la emoción de ver a su madre seguir adelante, sino también por el recuerdo de su hermano mayor fallecido -según contaron- por estrés laboral: “Perder un hijo es un dolor insoportable, pero yo me alegro por ella. Por verla bien de salud, que esté contenta, que te haya conocido. El sentido de la vida es vivir por el otro. Venimos con lo poco que sabemos, pero amamos la vida, por eso la celebramos. Y lo celebramos a él, donde esté”.

Los 300 mil pesos que Silvia y Patricia ganaron el martes tendrán el mismo destino que la participación, que Silvia esté cada vez mejor: “Con lo que ganemos voy a completar el tratamiento de Ozonoterapia para el Parkinson, que me dio mucho resultado”. Antes de irse, Silvia le regaló al conductor un cuadro muy especial de un caballo pintado por ella con la dedicatoria: “Para Santiago del Moro, porque Clavel llegó a mi pincel”. La frase dejó mudo al conductor, porque Clavel era el nombre de un potrillito que había tenido de chico. Un momento único, dentro de los muchos momentos únicos que se viven cada noche.

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