Alberto Fernández y Cristina Kirchner: festejo tardío con pizza, mapa electoral y temores por el dólar

“Felicitaciones x la elección, un abrazo”. El mensaje de Whatsapp lo envió Rogelio Frigerio y llegó al celular de Alberto Fernández la mañana del lunes. Fue, hasta el atardecer, el único contacto en el más alto nivel entre la Casa Rosada con el candidato del Frente de Todos.Pero Mauricio Macri no habló, como dio a…

Alberto Fernández y Cristina Kirchner: festejo tardío con pizza, mapa electoral y temores por el dólar

“Felicitaciones x la elección, un abrazo”. El mensaje de Whatsapp lo envió Rogelio Frigerio y llegó al celular de Alberto Fernández la mañana del lunes. Fue, hasta el atardecer, el único contacto en el más alto nivel entre la Casa Rosada con el candidato del Frente de Todos.

Pero Mauricio Macri no habló, como dio a entender ante la prensa, con su verdugo electoral. Al margen del chat que mandó el ministro, el resto se redujo a un contacto entre colaboradores de ambos, dicen en el entorno de Alberto F.

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Por la tarde, el candidato siguió, de reojo, la conferencia de Macri desde la antesala de un set de TV, luego de almorzar pizza de La Americana con Cristina y Axel Kicillof.

Se vieron en el Instituto Patria pasado el mediodía. Fueron casi dos horas de charla, el festejo tardío que no pudo ser la medianoche del domingo porque la ex presidenta estaba en Río Gallegos.

En modo operadores, hubo un repasó del mapa electoral con los resultados provincia por provincia, y en algunos municipios como Tres de Febrero y Quilmes, gobernados por Juntos por el Cambio, donde ganó el peronismo.

Al rato, se sumaron Máximo Kirchner, Eduardo “Wado” De Pedro y Matías Lammens. Al final, el candidato a jefe de Gobierno que arañó los 32 puntos, pudo “conocer” a Cristina.

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“Tenemos que estar tranquilos, que nadie salga con un festejo desmedido”, repitió Fernández la indicación que, temprano, envió a los suyos. En una mañana que se anticipaba con tensión financiera marcó como portavoz económico a Matías Kulfas.

En el micromundo de Alberto F., Kulfas genera más empatía que Guillermo Nielsen, que protagonizó algunos chispazos. En medio de los sacudones, Fernández le regaló un puñado de elogios a Roberto Lavagna.

Hablaron por teléfono la noche del domingo y se habrían reunido la semana pasada. El economista, además de candidato, aparece como un garante ante la vidriera financiera internacional.

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En el almuerzo del Patria, Kicillof -que ganó por casi 17 puntos- contó que María Eugenia Vidal tampoco lo llamó. Lo saludó, por mensaje, Federico Salvai, mano derecha de la gobernadora. Durante la reunión se escuchaba, de fondo, la conferencia de prensa de Vidal.

Lammens, a diferencia de los demás, habló con su rival, Horacio Rodríguez Larreta.

A la incomodidad por la actitud oficial de cerrazón -el antiguo teorema político de que es el perdedor el que saluda al ganador- se sumó el temor por la actitud del Gobierno ante un temblor económico post PASO.

Fernández se quejó de la inacción oficial: “Son ellos los que tiene que arreglar el entuerto que armaron”. Desactivó, además, la versión sobre un posible viaje a EEUU. “Macri es el Presidente: debe actuar él”, dijeron a su lado.

Kicillof no hablará durante unos días, al menos hasta que se despeje el nubarrón financiero.

Se habló sobre cómo encarar la campaña para la general de octubre. ¿Cómo se administra una campaña con un Gobierno debilitado tras una derrota que, a simple vista, parece irreversible?

El triunfo del FdT, con su dimensión, desactivó fichas que, reales o ficticias, aparecían en la ruleta de octubre. Uno de ellos, repetido por la Casa Rosada hasta el hartazgo, fue sobre el hipotético corte de boleta en desmedro de Kicillof, promovido por los alcaldes del PJ.

“Axel estuvo en la campaña con todos los intendentes, quisieron instalar que desde el PJ lo resistían y quedó demostrado que no”, dijeron desde el entorno del candidato a gobernador. Hubo, en la Provincia, menos de 50 mil votos de diferencia entre Fernández y Kicillof. Vidal sacó, en cambio, 300 mil votos más que Macri.

Tampoco se quebró el frente peronista de los gobernadores que, según irradió desde la usina de Frigerio, jugarían a dos puntas porque “prefieren que reelija Macri a que gane Alberto”. Esa frase, textual, se escuchó durante semanas. 

La tesis de que la vicepresidencia de Miguel Ángel Pichetto serviría para sumar músculo del PJ se comprobó, números en mano, insostenible. El senador, que perdió en su provincia Río Negro, no consiguió ni la foto con la CGT que prometió en Casa Rosada.

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